English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

jueves, 26 de abril de 2018

P. NITOGLIA: LA REPROBACIÓN DE ISRAEL SEGÚN LAS PARÁBOLAS DEL EVANGELIO DE SAN MATEO LEÍDAS A LA LUZ DE LA EPÍSTOLA A LOS ROMANOS






Introducción

En la primera parte del artículo hemos visto que, según el padre Severiano del Páramo, San Pablo en su Epístola a los Romanos (XI, 5 ss.) parece hacer un comentario verdadero y propio sobre estas parábolas de Cristo reportadas por San Mateo (Comentario sobre el Evangelio según Mateo, cit., pp. 324). Ahora veamos lo que revela San Pablo, divinamente inspirado, tratando de entender su significado con la ayuda del Comentario de Santo Tomás de Aquino a la Epístola a los Romanos.

I El texto de San Pablo


1.     Epístola a los Romanos (IX, 1-33)


Digo verdad en Cristo, dando testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo, de que no miento: 2 siento tristeza grande y continuo dolor en mi corazón. 3 Porque desearía ser yo mismo anatema de Cristo por mis hermanos, deudos míos según la carne, 4 los israelitas, de quienes es la filiación, la gloria, las alianzas, la entrega de la Ley, el culto y las promesas; 5 cuyos son los padres, y de quienes, según la carne, desciende Cristo, que es sobre todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén. 6 No es que la palabra de Dios haya quedado sin efecto; porque no todos los que descienden de Israel, son Israel7 ni por el hecho de ser del linaje de Abrahám, son todos hijos; sino que "en Isaac será llamada tu descendencia". 8 Esto es, no que los hijos de la carne son hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son los considerados como descendencia. 9 Porque ésta fue la palabra de la promesa: "Por este tiempo volveré, y Sara tendrá un hijo." 10 y así sucedió no solamente con Sara, sino también con Rebeca, que concibió de uno solo, de Isaac nuestro Padre. 11 Pues, no siendo aún nacidos (los hijos de ella), ni habiendo hecho aún cosa buena o mala -para que el designio de Dios se cumpliese, conforme a su elección, no en virtud de obras sino de Aquél que llama- 12 le fue dicho a ella: "El mayor servirá al menor"; 13 según está escrito: "A Jacob amé, mas aborrecí a Esaú." 14 ¿Qué diremos, pues? ¿Qué hay injusticia por parte de Dios? De ninguna manera. 15 Pues Él dice a Moisés: "Tendré misericordia de quien Yo quiera tener misericordia, y me apiadaré de quien Yo quiera apiadarme." 16 Así que no es obra del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. 17 Porque la Escritura dice al Faraón: "Para esto mismo Yo te levanté: para ostentar en ti mi poder y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra." 18 De modo que tiene misericordia de quien Él quiere; y a quien quiere, lo endurece. 19 Pero me dirás: ¿Y por qué entonces reprende? Pues ¿quién puede resistir a la voluntad de Él? 20 Oh, hombre, ¿quién eres tú que pides cuentas a Dios? Acaso el vaso dirá al que lo modeló: "¿Por qué me has hecho así?" 21 ¿O es que el alfarero no tiene derecho sobre el barro para hacer de la misma masa un vaso para honor y otro para uso vil? 22 ¿Qué, pues, si Dios, queriendo manifestar su ira y dar a conocer su poder, sufrió con mucha longanimidad los vasos de ira, destinados a perdición, 23 a fin de manifestar las riquezas de su gloria en los vasos de misericordia, que Él preparó de antemano para gloria, 24 a saber, nosotros, a los cuales Él llamó, no sólo de entre los judíos, sino también de entre los gentiles? 25 Como también dice en Oseas: "Llamaré pueblo mío al que no es mi pueblo, y amada a la no amada”. 26 Y sucederá que en el lugar donde se les dijo: No sois mi pueblo, allí mismo serán llamados hijos del Dios vivo. 27 También Isaías clama sobre Israel: "Aun cuando el número de los hijos de Israel fuere como las arenas del mar, sólo un resto será salvo; 28 porque el Señor hará su obra sobre la tierra rematando y cercenando." 29 El mismo Isaías ya antes había dicho: "Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado una semilla, habríamos venido a ser como Sodoma y asemejados a Gomorra." 30 ¿Qué diremos en conclusión? Que los gentiles, los cuales no andaban tras la justicia, llegaron a la justicia, a la justicia que nace de la fe; 31 mas Israel, que andaba tras la Ley de la justicia, no llegó a la Ley. 32 ¿Por qué? Porque no la buscó por la fe, sino por las obras, han tropezado en la piedra del escándalo, 33 como está escrito: He aquí que pongo en Sión una piedra de tropiezo, y piedra de escándalo: y todo aquél que cree en Él no será confundido.

2.     Epístola a los Romanos (XI, 1-32)


1 Pregunto entonces: ¿Ha desechado Dios a su puebloNo, ciertamente, puesto que yo también soy israelita, del linaje de Abrahám, de la tribu de Benjamín. 2 No ha desechado Dios a su pueblo, al cual preconoció. ¿Acaso no sabéis lo que la Escritura dice de Elías?, cómo él arguye con Dios contra Israel: 3 "Señor, ellos han dado muerte a tus profetas, han destruido tus altares; y yo he quedado solo, y ellos buscan mi vida." 4 Mas ¿qué le dice la respuesta divina?: "Me he reservado me he siete mil hombres, que no han doblado la rodilla ante Baal." 5 Así también en el tiempo presente ha quedado un resto según elección gratuita. 6 Y si es por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia dejaría de ser gracia. 7 ¿Qué, pues? Que lo que Israel busca, eso no lo alcanzó; pero los escogidos lo alcanzaron, mientras que los demás fueron endurecidos, 8 según está escrito: "Dióles Dios un espíritu de aturdimiento, ojos para no ver, y oídos para no oír, hasta el día de hoy." 9 Y David dice: "Conviértase su mesa en lazo y trampa, en tropiezo y en justo pago; 10 oscurézcanseles sus ojos para que no vean, y doblégales, tú, siempre la espalda." 11 Ahora digo: ¿Acaso tropezaron para que cayesenEso no; sino que por la caída de ellos vino la salud a los gentiles para excitarlos (a los judíos) a emulación. 12 Y si la caída de ellos ha venido a ser la riqueza del mundo, y su disminución la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plenitud? 13A vosotros, pues, los gentiles, lo digo -en tanto que soy yo apóstol de los gentiles, honro mi ministerio- 14 por si acaso puedo provocar a celos a los de mi carne y salvar a algunos de ellos. 15 Pues si su repudio es reconciliación del mundo, ¿qué será su readmisión sino vida de entre muertos? 16 Que si las primicias son santas, también lo es la masa; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. 17 Y si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú siendo acebuche, has sido ingerido en ellas, y hecho partícipe con ellas de la raíz y de la grosura del olivo, l8 no te engrías contra las ramas; que si te engríes (sábete que), no eres tú quien sostienes la raíz, sino la raíz a ti19Pero dirás: Tales ramas fueron desgajadas para que yo fuese injertado. 20 Bien, fueron desgajadas a causa de su incredulidad, y tú, por la fe, estás en pie. Más no te engrías, antes teme. 21 Que si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco a ti perdonará. 22 Considera, pues, la bondad y la severidad de Dios: para con los que cayeron, la severidad; mas para contigo, la bondad de Dios, si es que permaneces en esa bondad; de lo contrario, tú también serás cortado. 23 Y en cuanto a ellos, si no permanecen en la incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para injertarlos de nuevo. 24 Porque si tú fuiste cortado de lo que por naturaleza era acebuche, y contra naturaleza injertado en el olivo bueno, ¿cuánto más ellos, que son las ramas naturales, serán injertados en el propio olivo? 25 No quiero que ignoréis, hermanos, este misterio -para que no seáis sabios a vuestros ojos: el endurecimiento ha venido sobre una parte de Israel hasta que la plenitud de los gentiles haya entrado; 26 y de esta manera todo Israel será salvo; según está escrito: "De Sion vendrá el Libertador; Él apartará de Jacob las iniquidades; 27 y ésta será mi alianza con ellos, cuando Yo quitare sus pecados." 28 Respecto del Evangelio, ellos son enemigos para vuestro bien, más respecto de la elección, son amados a causa de los Padres. 29 Porque los dones y la vocación de Dios son irrevocables. 30 De la misma manera que vosotros en un tiempo erais desobedientes a Dios, mas ahora habéis alcanzado misericordia, a causa de la desobediencia de ellos, 31 así también ellos ahora han sido desobedientes, para que con motivo de la misericordia (concedida) a vosotros, a su vez alcancen misericordia. 32 Porque a todos los ha encerrado Dios dentro de la desobediencia, para poder usar con todos de misericordia.

Il Comentario de Santo Tomás de Aquino


El Doctor Común u Oficial de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino, en su Comentario a la Carta a los Romanos (Roma, Cittá Nuova, 1994, 2° vol., cap. IX, vv. 1-33, pp. 17-55) escribe:


“El Apóstol de los Gentiles tomando la ocasión de que creyéndose seguros los Judíos de las divinas complacencias, eran excluidos de la gracia, y en cambio los Gentiles eran admitidos a ella, habiendo sido primero ajenos a Dios […] muestra el Apóstol su afecto al pueblo Judío, no sea que parezca que es por odio lo que ya dijo. […] Habiendo mostrado el Apóstol la dignidad de los Judíos, ahora enseña que tal dignidad no les pertenece a quienes descienden carnalmente de los antiguos Padres, sino a la descendencia espiritual que ha sido escogida por Dios, que creía en el Mesías ya venido. […] los Judíos se gloriaban principalmente: por causa de Abraham, que fue el primero en recibir el pacto de la circuncisión por el Señor (Gén. 17, 10), y por causa de Jacob o Israel, cuya posteridad entera se cuenta dentro del pueblo de Dios. Mas no fue así con Isaac, porque la posteridad de su hijo Esaú no pertenecía al pueblo de Dios. Por lo cual el Apóstol explica que no todos los que son Israel por la circuncisión, o sea engendrados de Jacob según la carne, no todos ellos son israelitas, a quienes pertenecen las promesas de Dios, sino los que son rectos en Dios mediante la fe (Is., XLIV, 2). Lo segundo es mostrar lo mismo por parangón con Abraham, diciendo: Ni todos los que son del linaje carnal de Abraham vienen a ser hijos espirituales de Abraham, a quienes Dios les reiterara su bendición, sino tan sólo aquellos que su fe y sus obras imitan. Si fuerais hijos de Abraham haríais las obras de Abraham (Jn 8,39). […]No todos los que nacen carnalmente de Abraham pertenecen a su linaje, al que se le hizo la reiteración de la promesa (Gál. 3,16) sino a aquellos que son semejantes a Isaac y no a Esaú. […] De lo cual el Apóstol deduce aquí que no son adoptados como hijos de Dios los que son hijos de la carne, o sea, por el hecho de que según la carne sean de la descendencia de Abraham, sino que son considerados como descendencia aquellos a quienes se les hiciera la promesa, los hijos de la promesa, esto es, aquellos que permanecen hijos de Abraham en el orden de la semejanza de la fe del Mesías, Jesucristo. […] Y es de notar que esto lo endereza el Apóstol contra los Judíos, que pensaban obtener para sí la justicia de Dios por los méritos de los padres; por lo cual también Juan les decía a los Judíos: Y no creáis que podéis decir dentro de vosotros: Tenemos por padre a Abraham. Así es que contra la opinión de ellos primero argumentaba que de los hijos de Abraham, uno era elegido y el otro reprobado. […] La gracia de Dios se da a los hombres por la divina elección, gratuitamente y dicha elección o vocación no sólo pertenece a los Judíos según pudieran ellos mismos gloriarse (Deuteronomio 4,37), sino también a los Gentiles. […] Digo que los Gentiles han abrazado, esto es, han conseguido, la justicia por la que son llamados hijos de Dios (I Co VI, 11; Efes. II, 12). […] Mas Israel, esto es, el pueblo de los Judíos, no llegó a la ley de la justicia. Se llama ley de justicia la ley del Espíritu Santo, por la cual son justificados los hombres, a la cual no llega el pueblo de los Judíos… porque no andaban por el camino debido. Y esto lo expresa así: Porque no por la fe de Cristo trataban de ser justificados, sino como por las obras de la Ley."

En segundo lugar, escribe Santo Tomás de Aquino al comentar el capítulo once de la Epístola a los Romanos:

“El Apóstol dice ser digna de compasión la caída de los Judíos, mas no totalmente excusable. Aquí enseña que la caída de los Judíos no es universal. Dios no ha rechazado totalmente al pueblo de los Judíos y lo prueba escribiendo: Puesto que yo también, que vivo en la fe de Cristo, soy israelita por estirpe carnal (2Co XI ,22). […] En segundo lugar muestra que aquel pueblo no ha sido desechado por Dios debido a sus elegidos, como sucedió en tiempos del profeta Elías, cuando Dios se reservó para Sí siete mil elegidos no permitiendo que perdieran la fe y cayeran en pecado. […]: Así también en el tiempo presente, en el que se ve desviarse a la multitud del pueblo, una reserva, un resto, han sido salvos, conforme a la elección de la gracia de Dios, o sea, según la gratuita elección de Dios. […] Habiendo mostrado el Apóstol que la caída de los Judíos no es universal, aquí empieza por enseñar que tal caída no es tampoco inútil ni irreparable. […]De hecho, Dios no les permitió tropezar solo para hacerlos caer y para ningún otro beneficio derivado de su pecado. Dios permite el mal solo por un bien mayor que brota de ese mal permitido. Así, Dios permite que algunos caigan para que su caída sea una oportunidad de salvación para otros. De hecho, debido al crimen de deicidio de los judíos, tuvo lugar la salvación de los gentiles. […] Además, Dios ha permitido esto para otros dos propósitos que se entrecruzan: 1°) para que los gentiles imiten a los judíos en la fe en el Dios Único y 2°) para que luego los judíos imiten a los gentiles cuando al final todo Israel sea salvo (Rom., XI, 26). Por lo tanto, la caída de los judíos es reparable. […] Pues si el mal de los Judíos trajo una gran utilidad a los Gentiles, entonces su propio bien, o sea su conversión en el fin del mundo, traerá al mundo una utilidad mucho mayor y de este modo, si Dios permitió que los Judíos errasen para la conversión de los Paganos, tanto más hará su conversión en el fin del mundo para utilidad del mundo entero. Si ciertamente la pérdida de los Judíos es ocasión para la reconciliación del mundo, ¿qué será su readmisión sino la vida de entre los muertos? Porque los Gentiles se volverán tibios (Mt 24,12) y engañados por el Anticristo devolverán a los judíos a su fervor inicial mediante su conversión, así que después de la conversión de los judíos, cuando el fin del mundo esté cerca, será la Resurrección universal, a través de la cual todos los hombres regresarán a la vida inmortal. […] Pero si los patriarcas, que se comparan con los judíos, que proceden de ellos como las ramas de la raíz, son santos, no se sigue infaliblemente que también las ramas, o sea los judíos, sean santos. Si la primicia es santa, no se sigue que lo sea toda la masa. Ciertamente que los Judíos incrédulos en Cristo no son santos, pero nada impide que sean restaurados a la santidad aquellos cuyos Padres fueron santos. […] Además, San Pablo muestra que los gentiles no deben jactarse contra los judíos por la caída de estos últimos. De hecho, no todas las ramas han sido cortadas, es decir, separadas de la fe de los Patriarcas, que son su raíz. Sin embargo la promoción de los Gentiles, que han tomado el lugar de los Judíos, comporta un peligro. De hecho, cuanto más se eleva el hombre a la vanagloria, más vil es el estado del que ha sido elevado. Ahora, el apóstol compara a los Gentiles con un acebuche silvestre o sin fruto. Por lo que corre el peligro de ensalzarse a una gran vanagloria.  […] Por lo tanto, los gentiles deben considerar que no son ellos quienes portan la raíz, sino que es la raíz, es decir, los patriarcas de los judíos, quienes los portan a ellos. Y es también por esta razón que San Juan (IV, 22) dice: La salvación proviene de los judíos. […] Luego el apóstol dice: Quien piensa estar de pie, tema de no caer, o sea, Gentil no te engrías, no presumas de ti mismo sino que teme que también tú seas cortado de la raíz a causa de tu incredulidad. […] Finalmente, San Pablo revela la conversión futura de los judíos en masa porque si no permanecen en su incredulidad, serán injertados en la raíz, es decir, serán devueltos a su estado (Rom., XI, 26). […] Además, nunca debemos olvidar que no todo Israel ha prevaricado, sino que una pequeña parte se ha mantenido fiel y junto con los Gentiles forma la Iglesia de Cristo. [...] Pero esto no debe distraer a los judíos de pensar en su culpa. Si son queridos por Dios por sus Padres, esto se debe a la gracia y elección con que Dios escogió a sus Patriarcas y no debe entenderse como si los méritos de los Padres fueran la causa de la eterna elección de sus hijos. De hecho, los méritos de los Padres no son suficientes para la salvación de sus hijos. [...]. Enseguida, el Apóstol explica que si los dones de Dios son sin arrepentimiento por parte de Dios, sin embargo, pueden ser perdidos por aquellos que los recibieron por un movimiento del hombre infiel hacia la gracia de Dios y no por un cambio de Dios, quien no está sujeto a vicisitudes y cambios" (Comentario sobre la Carta a los Romanos, cit., capítulo XI, versículos 1-32, pp. 78-112).


Conclusión

Porque a todos [Judíos y Gentiles, ndr] los ha encerrado Dios dentro de la desobediencia, para poder usar con todos de misericordia”. (Rom., XI, 32). Esta me parece la conclusión obvia de cuanto sucede en nuestros días de apostasía universal.


Hoy las Naciones otrora cristianas se han enfriado en la Caridad, han apostatado públicamente. Así que incluso nosotros, los Cristianos que venimos del paganismo, estamos separados, en cierto sentido, de nuestra raíz: Cristo, los Patriarcas del Antiguo Testamento y de los Apóstoles del Nuevo y Eterno Testamento.


Es necesario -a la luz de lo que nos ha enseñado San Mateo, sus comentadores y San Pablo comentado por Santo Tomás- evitar los errores por exceso y por defecto, que se yerguen como dos abismos alrededor de la cumbre de la Verdad Revelada, contenida en la S. Escritura y en la Tradición.


El error por exceso es reputar el antiguo Testamento y el Judaísmo mosaico como intrínsecamente malvado, cayendo en un tipo de marcionismo y neopaganismo anticristiano, que odiando a Israel (el “verdadero Israel”) odia también a Cristo. El error por defecto está, lamentablemente, muy difundido hoy, también en el entorno eclesial. Este considera que Israel no tiene ninguna responsabilidad colectiva en el rechazo de Jesús y que la Antigua Alianza con el pueblo judío todavía está en pie. En cambio, como nos muestran San Mateo y San Pablo más los Padres y Doctores escolásticos (la Verdad que se yergue como cumbre entre los dos errores opuestos), Israel ha rechazado la Divinidad de Cristo y continúa haciéndolo hasta hoy, ha traicionado el Mosaísmo y ha fundado una nueva religiosidad o una secta llamada Judaísmo posbíblico, talmúdico o rabínico. Pues bien, ellos fueron repudiados por Dios, que rompió el Pacto con ellos, porque ellos fueron los primeros en romper la Alianza con Él. En su lugar están los verdaderos israelitas que, descendiendo de Abraham en cuanto a la carne, mantuvieron su fe en el Mesías Cristo, y los paganos que se convirtieron al cristianismo. Sin embargo, al final de los tiempos, Israel se convertirá a Cristo (Romanos XI, 26), los Cristianos se enfriarán en la caridad y también necesitarán la misericordia de Dios. Estos son los tiempos que estamos viviendo en cuanto a la apostasía de los Cristianos, pero falta todavía la conversión de Israel, que persevera en la ceguera y el rechazo de Cristo.

En cuanto a los que han permanecido fieles a Dios hasta el día de hoy, la frase del Apóstol es siempre válida: "Quien piensa estar de pie, tema de no caer". Por lo tanto, no debemos enorgullecernos y despreciar a los que han caído para no ser cortados de la "raíz" santa (que es Cristo) también nosotros.


Pero no debemos tener miedo. La Virgen nos prometió: "al final mi Corazón Inmaculado triunfará", y Jesús juró solemnemente: "las puertas del infierno no prevalecerán".


Por eso nosotros también tenemos un gran dolor por nuestro pecado de apostasía hacia Cristo, pero unido a una gran confianza en su triunfo, cuando paganos y judíos (Romanos XI, 26) serán los dos muros levantados sobre la "piedra angular", que es Jesucristo, para formar la Iglesia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.


                                  P. Curzio Nitoglia

10/02/2018 

lunes, 23 de abril de 2018

P. NITOGLIA: JUDAS APÓSTOL Y DIABLO ~ ¿BERGOGLIO PAPA Y DIABLO?


En este excelente artículo, el P. Nitoglia se pregunta si con los papas liberales -en especial, con Francisco- puede suceder como con Judas, que fue Apóstol y "demonio" a la vez. ¿Pueden ser Obispos y Papas (sucesores de los Apóstoles y Pedro) a pesar de ser, Deo permittente, "demonios" en cuanto a la forma de actuar? ¿Es Bergoglio el sucesor de San Pedro? 

Responde afirmativamente, apoyado en el Evangelio y en la autoridad de Santo Tomás y San Agustín: Se puede, pues, ser Papa aunque no se tenga la voluntad objetiva de hacer el bien de la Iglesia, es decir, teniendo la voluntad de traicionar a Cristo, entregarlo a la muerte, e incluso ser incrédulos o infieles. Luego no repugna poder decir que Francisco I es Papa y es "un demonio" en su manera de actuar, porque es enemigo de la Doctrina y de la Iglesia de Cristo.

Cabe hacer notar que un caso similiar al de Judas es el de Caifás, que era Sumo Sacerdote de Dios y deicida al mismo tiempo. En efecto, el Viernes Santo, el Pontífice Supremo era Caifás y no Pedro. Nuestro Señor, antes de la Pasión, promete el papado a San Pedro, pero no lo constituye Sumo Pontífice sino hasta después de la Resurrección. 
Cita de la obra "Sacra Theologiae Summa" (BAC, 1955, vol 1, p. 552, 569): Jesucristo prometió [Mt 16,16-19] inmediata y directamente a San Pedro el Primado de jurisdicción o potestad suprema sobre la Iglesia universal. (...) Después de su resurrección de entre los muertos, Nuestro Señor Jesucristo confirió directa e inmediatamente a San Pedro el Primado de jurisdicción sobre toda la Iglesia. 
Cita del "Manual de Teología Dogmática" de L. Ott (Herder, 1966, p. 425-426): A San Pedro se le prometió el primado después que hubo confesado solemnemente, en Cesarea de Filipo, la mesianidad de Cristo (Mt 16, 17-19) (...) El primado se lo concedió el Señor a Pedro cuando, después de la resurrección, le preguntó tres veces si le amaba y le hizo el siguiente encargo: «Apacienta mis corderos, apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas» (Ioh 21, 15-17)." 
Una cita más: "Melchor Cano... puso entre los “Lugares teológicos” la Sagrada Escritura, la Tradición apostólica y patrística, los Doctores eclesiásticos y la Liturgia, todos los cuales concuerdan en considerar a Caifás como Sumo Sacerdote y a Judas como Apóstol, aunque deicidas y diablos, por lo que la tesis del sedevacantismo aun mitigado (Papado material pero no formal) no está teológicamente fundada." (fuente).



Prólogo

¿Puede una misma persona (por ejemplo, Judas Iscariote) ser a la vez Apóstol de Jesucristo y diablo?
En San Pablo se revela divinamente que los Apóstoles son "ministros de Dios y dispensadores de los misterios de Dios" (2 Cor., V, 20), mientras que -siempre en la Sagrada Escritura (Gen, III, 1; Apocalipsis, XII, 9; XX, 2)- el diablo es el ángel que se rebeló contra Dios y, por tanto, se precipitó al infierno (cf. Concilio Lateranense IV, DB 428; Santo Tomás de Aquino, San Juan de Dios). S. Th., I,  q. 63 y ss.). ¿Cómo conciliar estos dos conceptos? Busquemos una respuesta recurriendo a la Revelación divina (Escritura y Tradición, interpretadas por el Magisterio de la Iglesia).

El Evangelio
En el Evangelio de San Juan (VI, 71-72) leemos: "Jesús les dijo: ¿No fui Yo acaso quien os elegí a vosotros los doce? ¡Y uno de vosotros es diablo!" Lo decía por Judas lscariote, hijo de Simón, pues él había de entregarlo, él, uno de los Doce. Su "sede" como apóstol no estaba, por lo tanto, vacante.
Escribe el P. Ferdinando Prat: "Después de la desobediencia de Adán y Eva en el Edén y de la rebelión de los Ángeles en el Cielo, no hay –quizás- espectáculo más terrible que la presencia de un traidor en el Colegio Apostólico, en la intimidad de Jesús. Sin embargo, Judas no era de una naturaleza diferente a la nuestra. Decir que era un demonio encarnado son grandes palabras que no explican nada. Judas era, como nosotros, capaz de hacer el bien y el mal, hasta el punto de que Jesús, agregándolo a los Doce, había visto en él el potencial de un Apóstol. Y si fue el odioso ser que la historia conoce, lo fue, singularmente, porque se convirtió en él, por su propia culpa" (Jesucristo, Florencia, Librería Editrice Fiorentina, 1945, vol. II, p. 271 y 272).

El Comentario de Santo Tomás de Aquino
El Doctor Común de la Iglesia comenta: "Diablo no por naturaleza, sino por la imitación de la malicia diabólica" (Santo Tomás de Aquino, Comentario al Evangelio de San Juan, Roma, Ciudad Nueva, 1990, vol. II, pág. 2). I, pág. 537). De hecho, Judas por naturaleza era un hombre y no un diablo, pero, imitando la maldad del diablo al odiar y traicionar a Jesús hasta la muerte, era similar al diablo en la forma en que actuaba.
Entonces el Angélico plantea una objeción: "Si Cristo eligió a Judas y se volvió malo, parecería que tomó la decisión equivocada" (ibid., p. 538).
Santo Tomás de Aquino responde a la objeción de la siguiente manera: "Se trata de la elección a un cargo [apostólico, ndlr]. Ahora bien, esta elección no quita ni la libertad ni la posibilidad del pecado [al sujeto elegido, ndlr]" (ibíd.). En este caso, por tanto, Jesús habría escogido a Judas "cuando aún no se había vuelto malo", pero "su elección no le quitó la libertad de pecar" (ibid.).

La opinión de San Agustín de Hipona
Sin embargo, Aquino también da una segunda respuesta, citando la opinión de San Agustín (In Joann. Evang., Tract. XXVII, 10; NBA 24, 628): "El Señor escogió a Judas, que ya era malo, y eso está dentro de la capacidad del Bien: usar a los malvados para obtener un buen fin, pese a conocer esa maldad. Ahora bien, Dios se ha servido para bien de Judas, tolerando ser traicionado por él para redimir a la humanidad” (ibid.)
Si leemos íntegramente el Comentario de San Agustín sobre el pasaje anterior del Evangelio de San Juan, vemos que explica cómo no sólo Dios usó a Judas, sacando el bien del mal, esto es, la Redención de la humanidad de una traición; sino también cómo "muchos mártires fueron perseguidos por el diablo". Ahora bien, si Satanás no los hubiera perseguido, hoy no celebraríamos su glorioso martirio. Por lo tanto, el que hace el mal se hace daño a sí mismo y no afecta a la bondad divina, porque Dios dirige al bien las mismas obras perversas del diablo". (Comentario al Evangelio de San Juan, Roma, Ciudad Nueva, III ed., 1973, vol. I, p. 418).
Por lo tanto, queda probado que uno puede ser apóstol y diablo en cuanto al modo de actuar.

¿Quiénes son los apóstoles del Nuevo Testamento?
Si se estudia –desde el punto de vista de la teología dogmática- lo que es el Apóstol y cuáles son sus prerrogativas, uno se maravilla de lo que se ha dicho. De hecho, "el significado de la palabra Apóstol en el Nuevo Testamento es 'enviado' por Cristo para predicar el Evangelio" (F. Spadafora, Diccionario Bíblico, Roma, Studium, III ed., 1963, p. 50, voz de los Apóstoles). Los Doce Apóstoles fueron elegidos por Jesús [1] (Mt., X, 5; XX, 17; Mc, VI, 7) para continuar Su misión, es decir, para difundir el Evangelio y la Iglesia por todo el mundo. De hecho, Cristo fundó la Iglesia para continuar Su obra redentora hasta el fin del mundo (Concilio Vaticano I, DB 1821).
Los Apóstoles fueron enviados ("missi") por Cristo como Él fue enviado ("missus") por Dios Padre (Jn XVII, 18; XX, 21). La misión de los Apóstoles es dar testimonio de Cristo, contando a los demás lo que han visto y oído de Él y profesando su fe en Él, si es necesario hasta el derramamiento de sangre. Los Apóstoles recibieron el encargo misionero de Jesús para continuarlo. Jesús mismo es llamado "Apóstol" o "enviado" por el Padre (Heb., III, 1). Ahora bien, Jesús fue enviado por el Padre para enseñar la Verdad (Magisterio), para conducir a las almas al Cielo (Imperio o Jurisdicción) y para santificarlas (Sacerdocio). Por lo tanto, lo que más cuenta en el Apóstol no es su persona, sino la Persona que lo envió (Dios Padre) y la Persona que representa, es decir, Cristo, aunque personalmente el Apóstol en sí mismo sea "un demonio", en cuanto al modo malvado de actuar. Los Apóstoles y sus sucesores (Obispos/Papa) son enviados por Cristo para continuar su misión (Concilio de Trento, DB 960; Concilio Vaticano I, DB 1821-1828). Los Doce fueron instruidos, formados personalmente por Jesús y debían instruir y formar a los que enviaran para continuar su misión (Obispos/Papas) y perpetuar la Iglesia hasta el fin del mundo.
La Iglesia tiene cuatro notas, la última de las cuales es la Apostolicidad (cfr. Credo Niceno-Constantinopolitano: "Creo en la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica"), en el sentido de que toma su origen de Cristo y de los Doce Apóstoles (Origen Apostólico) y también porque debe tener una sucesión ininterrumpida de Apóstoles (Obispos/Papas) hasta el fin del mundo (Sucesión Apostólica). Así, gracias a la Apostolicidad, se salvaguarda la existencia ininterrumpida de la Iglesia militante hasta el fin del mundo.

La naturaleza del pecado de Judas
La traición de Judas también fue inspirada por el hecho de que era un ladrón (Jn. XII: 6), pero no únicamente. De hecho, cuando Judas comprendió que Jesús se presentaba como un Mesías espiritual que vino para la salvación de todas las almas de todos los pueblos a través del sufrimiento y la muerte, en clara oposición a sus ambiciosas esperanzas (extraídas del Mesianismo Apocalíptico y Judío [2]) de un Mesías militante, glorioso y triunfante para sí mismo y para los judíos sin tener en cuenta a los gojim y portador de toda la prosperidad material sólo para Israel, concibió en su corazón una profunda decepción mezclada con una gran aversión al Mesías sufriente y entró, por lo tanto, en su corazón la idea de la traición. Se ve que la razón principal del pecado de Judas fue su falsa fe en el Mesías triunfante y su falta de fe en el Mesías sufriente. No se trata sólo de vicios privados que casi siempre acompañan a la fe desviada, sino que el corazón de la revuelta de Judas fue la falta de fe o la fe desviada, en suma, la "perfidia judaica" [3].
El profesor Fedele Pasquero escribe: "La crisis de Judas comenzó en la sinagoga de Cafarnaum, donde la respuesta de Jesús a Pedro (Jn. VI, 70 ss.) nos permite comprender que Judas no compartía la Fe de la cabeza de los Apóstoles. Judas tuvo que escandalizarse por las repetidas predicciones de la Pasión de Jesús. […]. Después de la gloriosa entrada de Jesús en Jerusalén, cuando el Maestro mencionó su crucifixión (Jn. XII: 32), estalló la crisis y Judas fue a los sacerdotes para preguntarles cuánto le darían para que les entregara al Maestro" (en Enciclopedia Católica, Ciudad del Vaticano, 1951, vol. VI, col. 689, entrada Judas Iscariote).

¿Es Bergoglio el sucesor de San Pedro?
Ahora surge una pregunta que concierne a nuestros días, si Judas pudo haber sido Apóstol y Diablo, incrédulo y traidor de Cristo; los sucesores de los Apóstoles (los Obispos) y la cabeza de los Apóstoles (el Papa) ¿pueden ser Obispos y Papas (sucesores de los Apóstoles y Pedro) a pesar de ser, Deo permittente, "demonios" en cuanto a la forma de actuar?
A partir de la lección del Evangelio de Juan, parecería que sí.
Se puede, pues, ser Papa aunque no se tenga la voluntad objetiva de hacer el bien de la Iglesia, es decir, teniendo la voluntad de traicionar a Cristo, entregarlo a la muerte, e incluso ser incrédulos o infieles.
Luego no repugna poder decir que Francisco I es Papa y es "un demonio" en su manera de actuar, porque es enemigo de la Doctrina y de la Iglesia de Cristo.

Conclusión
Cómo se ve, la enseñanza del Evangelio (Jn, VI, 71-72) nos ayuda en la crisis de hoy a evitar el callejón sin salida 1) de aquellos que, observando la "diabolicidad" objetiva de Bergoglio en su modo de actuar, niegan que sea Papa en cuanto al ser o 2) de aquellos que, observando su elección canónica -aceptada  por el Colegio Cardenalicio, por el Episcopado y por los fieles- no se atreven a afirmar que es "un demonio" en cuanto a su actuar.
Ciertamente se trata de una situación excepcional (como fue el caso de Judas: uno de doce) y debemos pedir a Dios que la haga pasar lo más pronto posible, pero a pesar de ello no debemos cerrar los ojos a la realidad de las cosas y podamos constatar que, como Judas era "un demonio" aunque fuera un apóstol elegido y formado por Jesús, así, desde Juan XXIII hasta hoy, nos encontramos ante una serie de Papas y "demonios" que obran objetivamente el mal en la Iglesia de Cristo; pero si Dios lo permite se debe a que es capaz de producir de este mal un bien mayor, como sucedió con la traición de Judas, de la que vino nuestra Redención.
Por ahora estamos inmersos en la oscuridad de la traición ("Esta es la hora del poder de las tinieblas", Lc., XXII, 53), pero ciertamente veremos la luz de la Resurrección. Cuándo, exactamente, no lo sabemos, pero oremos a Dios para que apresure el momento como ese en el que Jesús, por intercesión de María, anticipó el comienzo de su vida pública en Caná.
"María en nuestros tiempo: la Sociedad moderna es afligida por una fiebre de innovación que da miedo y está infestada por hombres que se aprovechan de nuestro sufrimiento para construir el imperio de sus arbitrios, la tiranía de sus vicios, el nido de las lujurias y de la rapiña. Nunca el mal ha adquirido características tan vastas y apocalípticas, nunca hemos conocido tal peligro. De una hora a otra podemos perder no sólo nuestras vidas, sino toda la civilización y toda la esperanza. Parece que el Señor también nos dice "todavía no ha llegado mi hora", pero la Inmaculada, la Madre de Dios, la Virgen que es la imagen y protección de la Iglesia, nos dio, ya en Caná, la prueba de conocer y poder obtener el adelanto de la hora de Dios. Y nosotros necesitamos que esta hora llegue pronto, que sea anticipada, que se haga inmediata, porque casi podríamos decir: ¡Oh Madre, ya no podemos más! Por nuestros pecados merecemos las últimas masacres, las ejecuciones más despiadadas. Hemos expulsado a su Hijo de las escuelas y de las oficinas, de los campos y de las ciudades, de las calles y de las casas. Lo echamos de las mismas iglesias, hemos preferido a Barrabás. […]. Con todo esto, confiados en María, sentimos que es la hora de Jesús, la hora de la redención [...]. Di María, como en Caná: "Ya no tienen vino"; y dilo con el mismo poder de intercesión y, si vacila, si se niega, vence sus vacilaciones como vences, por piedad materna, nuestra indignidad. Sé para nosotros una Madre piadosa, una Madre imperiosa para Él. Acelera su tiempo, que es nuestro tiempo. Ya no podemos, oh María. La generación humana perece si no te mueves. Habla por nosotros, oh silenciosa, habla por nosotros, oh María!” [4].
                                                     Don Curzio Nitoglia
                                                                         21 de febrero de 2018


1 – Antes de elegir a los Doce Apóstoles, Jesús se apartó a la montaña, pasando la noche en oración. Cuando llegó el día llamó a sus discípulos y entre ellos eligió a doce, a quienes llamó también Apóstoles (Lc. VI, 12-13).
2 – Monseñor Antonino Romeo explica: "La Apocalíptica falsificó el Antiguo Testamento y, rebajando el ideal mesiánico de los Profetas, obstruyó los caminos del Evangelio, preparó a los judíos para rechazar a Jesús. Al presentar a un Mesías que restaura la independencia política de Israel y procura el dominio universal, la Apocalíptica acentuó el particularismo nacionalista y empujó a Israel a rebelarse contra Cristo" (en Enciclopedia Cattolica, Ciudad del Vaticano, 1948, vol. I, col. 1615).
3 - Cfr. F. Spadafora, Diccionario Bíblico, cit., pp. 299-301, entrada Judas; M. J. Lagrange, El Evangelio de Jesucristo, Brescia, II ed., 1935, pp. 417 y ss, 483 ss. 494-499, 525 ss. 538 ss.; F. Spadafora, Jesús y la Institución de la Eucaristía, Rovigo, 1953, pp. 383-391; S. Tommaso d'Aquino, S. Th., II-II, q. 33, a. 7; q. 118, a. 8; G. Ricciotti, Vita di Cristo, Milán, 1941,II vol., págs. 613-619; F. Prat, Gesù Cristo, Firenze, 1945, II vol, pp. 270-273; D. Bergamaschi, Judas Iscariote en la leyenda, la tradición y la Biblia, en "Catholic School", n. 15, 1909, pp. 292-580.
4 – A. Ottaviani, Il baluardo, Ares, Roma, 1961, pagg. 279-283.

domingo, 22 de abril de 2018

VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS N° 56



VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS N° 56

Vox túrturis audita est in terra nostra”
(Cant. II, 12)

3 de abril de 2018

Estamos, en este artículo, continuando las consideraciones que hicimos en nuestro número anterior sobre la Santa Iglesia.

La Iglesia Católica se define con más propiedad como el Cuerpo Místico de Cristo. Y en ese cuerpo, Nuestro Señor Jesucristo es la cabeza y todos los que pertenecen a ese mismo cuerpo (incluso el Papa) son sus miembros.

De esa Cabeza divina desciende la gracia santificante a sus miembros. Y esa gracia es para todos los hombres (aunque no todos la reciban), desde Adán hasta el último hombre que exista. Por lo tanto, incluso los hombres del Antiguo Testamento que tuvieron la dicha de recibirla, la recibieron por Nuestro Señor Jesucristo, y pertenecían a la Iglesia Católica. Si acaso alguien se salva con un bautismo de deseo perteneciendo externamente a una falsa religión, en verdad pertenece a la Iglesia Católica, incluso sin saberlo.

Veamos una primera distinción, que se puede hacer en la Iglesia, en cuanto a sus partes: una parte es la Cabeza, y la otra los miembros. Pero la Iglesia es una realidad compleja, acerca de la cual necesitamos hacer varias distinciones para poder comprenderla. En efecto, bajo otro aspecto, el del lugar donde se encuentran sus miembros, podemos distinguir a la Iglesia triunfante (compuesta por aquellos que están en el cielo), la Iglesia purgante (compuesta por aquellos que están en el Purgatorio) y la Iglesia militante compuesta por aquellos que están en la Tierra). En el aspecto de la guarda y de la transmisión de la Revelación, se hace la distinción entre la Iglesia docente (la que enseña: el Papa y los Obispos) y la Iglesia discente (la que es enseñada: los demás miembros). Y en otro aspecto: la Iglesia, que es comparada a un hombre, tiene un cuerpo y un alma. Y en ese cuerpo podemos distinguir a sus miembros vivos y a sus miembros muertos. Los vivos son los que están recibiendo de la Cabeza la vida sobrenatural de la gracia santificante. Los muertos son los que no están recibiendo esa vida. Son como los miembros gangrenados de una persona: esos miembros pertenecen al cuerpo aparentemente, materialmente, pero no formalmente, pues la sangre no los riega más; en ellos ya no está la vida del cuerpo.

En una próxima vez, si Dios quiere, continuaremos nuestras consideraciones sobre este tema.

Arsenius

COMENTARIO ELEISON N° DLXII (562) - 21 de abril 21 de 2018

Comentarios Eleison por su Excelencia Richard Williamson

¿Se Evitó la Guerra? – I

Con Dios los Gentiles están protegidos de los judíos,
Pero sin Dios, escogen hacerse víctimas de ellos.

Al final del mundo habrá “guerras y rumores de guerras”, dice Nuestro Divino Señor (Mt. XXIV, 6), pero “no hay que turbaros por eso, que si bien han de preceder estas cosas, no es todavía esto el fin”. En las últimas semanas hemos tenido sin duda rumores de guerra, incluida la amenaza en Siria de un enfrentamiento importante entre las fuerzas armadas de los Estados Unidos y de Rusia. Desde entonces, la amenaza parece haber disminuido. ¿Qué pasó, y cuáles son las perspectivas para el futuro? ¿Estamos a salvo de la Tercera Guerra Mundial?

Es difícil saberlo con seguridad, porque, por supuesto, los medios de comunicación públicos están prácticamente todos en manos de esa raza que está empujando hacia esa Tercera Guerra Mundial que espera les permita completar su tiranía sobre la humanidad, dejada incompleta por sus dos primeras Guerras Mundiales. Por lo tanto, prácticamente todos los informes de los medios de comunicación se inclinan a favor de la gente y de los acontecimientos que podrían conducir a la guerra. Sin embargo, esa raza todavía no ha conseguido controlar Internet, que por el momento ha roto su control monopolístico de la opinión pública, de modo que se pueden seguir escuchando voces sanas si se busca la verdad. Lo que sigue es una versión de los acontecimientos a partir de material suministrado por dos de esos comentaristas de los Estados Unidos, ambos accesibles en Internet – Paul Craig Roberts, y “the Saker”:

El último temido enfrentamiento entre EE.UU. y Rusia en Siria fue evitado porque los líderes de las fuerzas armadas de EE.UU. en Washington no se arriesgarían a un conflicto con los rusos, debido a las temibles armas rusas recientemente reveladas por el Presidente Putin en Rusia. Estas armas podrían causar estragos en cualquier flota americana que se encuentre actualmente en el Mediterráneo. Por lo tanto, los estadounidenses evitar on cuidadosamente un ataque que podría haber provocado una represalia rusa, y advirtieron a los rusos de antemano, de modo que la mayoría de los misiles atacantes fueron derribados por Siria, y el daño fue mínimo.

¿Significa eso que el peligro ha pasado? De ninguna manera. La raza antes mencionada todavía quiere la guerra, y controla la política exterior americana, como Ariel Sharon se jactó una vez en Israel – “Nosotros controlamos a los americanos, y ellos lo saben”. Por todos los medios a su alcance se lo están trabajando los generales estadounidenses disidentes y el Presidente Trump, mientras se esfuerzan furiosamente por desarrollar medios eficaces de defensa contra las nuevas armas rusas. Y tan pronto como piensen que han superado estos obstáculos, sus medios de comunicación producirán otra serie de mentiras para engañar al estúpido público occidental, como las “armas químicas” (todas ellas retiradas hace tiempo de Siria) o la construcción de la democracia (los propios sirios están bastante contentos con su presidente Assad), o “Putin es Hitler” (sigue mostrando una paciencia notable frente a la vil provocación occidental, pero si no se detienen, entonces un día reaccionará más que comprensiblemente).

Sin embargo, ni siquiera la abrumadora influencia de esa raza (a la que apenas aluden los dos comentaristas políticos) llega al fondo religioso de la cuestión (que los comentaristas no mencionan en absoluto): esa raza es simplemente un azote utilizado – y protegido – por Dios para servirle castigando a los pueblos de la tierra que le dan la espalda. Así, esa raza ha mostrado a los líderes de Occidente todos los reinos del mundo, jactándose de que están en su poder, y ha prometido entregarle a Occidente el Nuevo Orden Mundial si Occidente se inclina y adora. Los líderes y las naciones occidentales no tenían que aceptar la oferta, sino que la aceptaron por su propia libre elección.

Por lo tanto, a menos que los líderes y las naciones occidentales comiencen a dar la respuesta correcta a esa oferta, a saber: “Adorarás al Señor tu Dios, y sólo a Él servirás”, esa raza continuará usando todos los talentos especiales que Dios le ha dado para tentar y azotar. Entonces la Tercera Guerra Mundial parece probable que ocurra eventualmente, si no en Siria, entonces en cualquier otro lugar donde las naciones sin Dios puedan ser engañadas.

Kyrie eleison.

jueves, 19 de abril de 2018

ACUERDISTAS IMPARABLES EN LA NEO-FSSPX




P. MICHEL SIMOULIN : ¿QUIÉN TEME A LAS AVESTRUCES ?


FUENTE (Énfasis con negrita y comentarios en rojo agregados por NP) 


¡No temáis! nos han dicho muchas veces los acuerdistas. La serpiente era más astuta que cualquiera de los animales... Y la serpiente dijo a la mujer: ciertamente no moriréis (Gn 3, 1 y 4). 

En lo esencial, el P. Simoulin pretende que el vicio del miedo no debe obstaculizar los intentos por buscar la regularización de la FSSPX. Toda previsión sobre posibles malos efectos de un acuerdo con Roma apóstata es pecado de miedo. Los valientes se lanzan a la boca de la bestia, los cobardes no se atreven a eso. Sobre la cuestión de los matrimonios, el P. Simoulin sostiene que el que niegue el "derecho" de la Jerarquía modernista a intervenir en los matrimonios de los fieles tradicionalistas, niega que esa Jerarquía posea jurisdicción. 

¿Pero quiénes son los que tienen un miedo desordenado, infundado y pecaminoso en esta situación? Los acuerdistas, que reiteradamente han expresado que temen incurrir en cisma. Los cuerdistas, en efecto, son los que, para lograr que sacerdotes y fieles apoyen el acuerdo traidor, han infundido el miedo al cisma. Cita de Mons. Fellay: ..."hay un riesgo de cisma, de establecimiento de una Iglesia paralela. Yo he evocado este problema con el mismo papa, el papa Francisco, y los dos estamos de acuerdo... He aquí entonces actos planteados, actos jurídicos que son canónicos y que ya están en su sitio y que en mi opinión suprimen la posibilidad de cisma." (Fuente)

Le Seignadou - abril 2018

“Porque nosotros somos hijos de santos y esperamos aquella vida que Dios ha de dar a los que le sirven fielmente” (Tobías II, 18). El gran Tobías expresaba así su orgullo de ser descendiente de los patriarcas de Israel, y su hijo evocaba el mismo orgullo a su esposa Sara: “Pues somos hijos de santos, y no podemos unirnos a manera de los gentiles, que no conocen a Dios” (ibídem VIII, 5).
Sin ninguna pretensión, ¿no tendríamos nosotros el derecho de proclamar lo mismo? Nosotros somos hijos de santos, y nuestros padres se llaman Claude-François Poullart des Places, el P. Liberman, san Pío X, le P. Le Floch, y Mons. Lefebvre… y podríamos añadir a la lista de nuestros venerados padres a Santo Domingo, al P. Calmel, el P. de Chivré, ¡y por qué no a la Madre Hélène y a la Madre Anne-Marie!
Entonces, en nombre de los santos de quienes somos hijos, nosotros también debemos estar orgullosos de nuestros padres, y estar orgullosos de nuestra fidelidad a su memoria y a sus enseñanzas. Orgullosos y confiados en la gracia que nos ha permitido recibir su espíritu... confiados porque la misma gracia asegurará nuestra fidelidad a su memoria y enseñanzas. [Lo mismo pensaba la generalidad de los católicos hasta el Vaticano II] Y, para continuar en las imágenes que guiaron nuestras reflexiones pasadas, diré de nuevo que, si no somos águilas, somos sin embargo sus hijos... ¿aguiluchos quizás? ¡Y es por eso que no tenemos miedo de los avestruces! ¡Las águilas, familiarizadas con las alturas, no tienen miedo! ¡No tenemos miedo de ser comidos por avestruces conciliares porque es bien sabido que las avestruces no comen águilas! Puede suceder que sean malas y discutan entre ellas, pero la mayor parte del tiempo huyen, ¡y sería realmente inapropiado que las águilas escondieran la cabeza en la arena! [Pura presunción. Sobran los ejemplos de "águilas" devoradas por "avestruces" y serpientes conciliares. La bestia conciliar, que -si de analogías se trata- es más parecida a un tiranosaurio que a un avestruz, devora cualquier cosa que se le ponga por delante, como está probado por la historia de esta crisis horrorosa de la Iglesia] 
La verdadera cuestión, de hecho, es si tenemos razones para tener miedo del avestruz, miedo al futuro, miedo a no sostenerse y a desmoronarse, miedo a ser traicionados o llevados a desgracias o traiciones, miedo a ser cómplices de los avestruces... ¡todos absurdos y sin ningún fundamento! ¡Y por eso algunos están inquietos! [como si no existiera el triste precedente de muchos grupos tradicionalistas que terminaron traicionados, traidores o cómplices de la bestia conciliar]
Dom Gérard escribió en “Mañana la Cristiandad” estas reflexiones tan sabias: "El cuerpo necesita virtudes. Pensamos principalmente en aquellas virtudes militares que son virtudes del alma antes de ser virtudes de la guerra. Y quisiéramos también que fueran virtudes religiosas, que florecieran en un universo religioso. ¿Cuáles son? Valor, paciencia, sentido de la justicia, sentido del honor, gusto por el sacrificio. Ahora bien, ¿qué sentimiento se ve que domina tan frecuentemente entre aquellos que deben ser la élite de una nación? Miedo. El miedo a disgustar, el miedo a ser repudiado, el miedo a estar solo. Un religioso de gran mérito, fallecido hace unos años, nos dijo: "Tuve que llegar al final de mi vida para comprender el papel que juega el miedo en la vida de los hombres. (Era el R.P. Calmel)
Contra este miedo que oprime y paraliza, está la oración y está el ejemplo de los santos. Requiere también un amor tierno y viril por Cristo Jesús, una mística sencilla y fuerte como la tierra de Palestina donde nació, algo de crucificado y de vencedor que penetra en lo más profundo del alma y la eleva, si es necesario, hasta los confines de la tierra”.
Debido a la falta de valor, de paciencia, de confianza y quizás de humildad, ¡algunos están asustados y preocupados! Temen que la Fraternidad sea infiel a sus padres, que no sea lo suficientemente fuerte, y se deje seducir por los avestruces conciliares... mientras que ella se ha sostenido antes de ellos y sin ellos durante años, y lo seguirá haciendo con o sin ellos.... [Tamaña presunción...] Hace poco leí unas tristes líneas sobre el "próximo Capítulo General que tendrá lugar en julio de 2018, fuente de gran preocupación".
¡Realmente me pregunto cuáles son los hechos objetivos reales que pueden causar tanta preocupación! [Ceguera increíble] ¡Es posible que algunos se sientan tentados con un acuerdo práctico, pero también creo que otros se sienten tentados por la ruptura con Roma!
En cuanto a mí, que no soy más que un águila tímida [más bien, un perfecto avestruz que se niega a ver la realidad], no soy lo suficientemente inteligente como para ver los peligros allí donde no los hay, y sigo creyendo y refugiándome en la gracia de la Fraternidad y de sus superiores, en la confianza en el Espíritu Santo, que podrá guiar los trabajos de nuestro Capítulo General en fidelidad a nuestros padres, ¡mucho mejor de lo que pudo guiar a los de este Concilio donde no pudo hacerse escuchar a causa del cacareo de los avestruces! [Noten los lectores cómo con eso del "cacareo" y con la figura simpática del avestruz, el P. Simoulin induce a minimizar la maldad de los enemigos internos de la Iglesia] 
Añado, además, que trato de recordar mi catecismo que enseña que en la Iglesia hay tres poderes: el de enseñar, el de gobernar y el de santificar, ¡y que el ejercicio defectuoso de uno de ellos no anula la posibilidad de un ejercicio normal de los otros! [¿Y?]
Sería bueno que nos entendiéramos: cuando hablamos de la Iglesia conciliar, ¿de qué estamos hablando? No de una Iglesia nueva, ¡sino de promotores de una enseñanza infiel y de medios desnaturalizados de santificación! ¡Y eso lo rechazamos! Pero, ¿podemos decir, pensar, imaginar, fingir que el poder de gobernar se ha vuelto conciliar? ¡Eso no tendría sentido! ¿Qué significa esto cuando se trata de autoridad y jurisdicción? [Significa que el poder de gobernar es usado por los herejes conciliares para destruir la Iglesia, como vemos todos los días] Cualquiera que sea la intención de sus poseedores, ¿el poder de gobernar a las almas como tal, en sustancia, se ha visto manchado por los errores del Concilio? [¿Eso hace inofensivo ese poder cuando está en las manos de los modernistas?] ¿Han perdido el Papa, los obispos, los párrocos la autoridad y el poder de presenciar los matrimonios que se celebran en sus parroquias? [¿No hay ningún peligro para los tradicionalistas en eso? ¿Por qué antes la FSSPX no lo permitió? ¿Cambiaron los modernistas o cambió la FSSPX?] ¿Han perdido el de delegar este poder a los sacerdotes de su elección? Y para estos sacerdotes, ¿aceptar ser delegados equivale a adherirse a los errores del Concilio, o incluso a la nueva ley canónica? [La respuesta es: sí en principio, sí en muchos casos. Habría que sugerir a este sacerdote que vuelva a estudiar los principios de la colaboración al mal que se explican en los tratados de teología moral] Hay una confusión aquí, efecto de un espíritu unívoco que me parece muy peligroso, porque negarse a reconocer este poder como se rechazan los errores conciliares, ¡equivaldría a negar que el papa y los obispos todavía lo poseen! [Así que ahora hay que creer que la FSSPX estuvo en falta durante más de 40 años?] ¡Desafortunadamente es posible ser sedevacantista sin saberlo! [Así que la FSSPX era sedevacantista sin saberlo, hasta el acuerdo Vaticano-FSSPX sobre matrimonios del 4 de abril de 2017?] Mons. Lefebvre, y todos nosotros con él, cuestionamos la validez de las sanciones de 1976-1988, pero no la legitimidad de la autoridad "conciliar" que las implementó. [Pero Mons. Lefebvre nunca autorizó la celebración de matrimonios "FSSPX-Novus Ordo" e hizo establecer tribunales de suplencia para las causas matrimoniales de los fieles tradicionalistas. ¿Ya se olvidó usted de eso, Padre? ¿Lo que dijo Mons. Lefebvre en esta carta al Superior General (P. Schmidberger), de 15-I-91; sigue teniendo algún valor para usted, Padre?: "Mientras las autoridades romanas actuales estén imbuidas del ecumenismo y del modernismo y que el conjunto de sus precisiones y el nuevo derecho canónico estén influenciados por estos falsos principios, será preciso instituir autoridades de suplencia, guardando fielmente los principios católicos de la Tradición católica y del Derecho canónico. Es el único medio de permanecer fieles a Nuestro Señor Jesucristo, a los Apóstoles y al depósito de la fe transmitida a sus sucesores que permanecieron fieles hasta el Vaticano II." "Por lo que hace al problema de las comisiones, que hacen en cierta medida suplencia a la defección de las Congregaciones romanas dirigidas por prelados imbuidos de los principios revolucionarios del concilio, me parece que habría que comenzar muy modestamente, según las necesidades que se presenten, y ofrecer esta institución como un servicio para ayudar a los sacerdotes en su ministerio y a las religiosas para los casoso difíciles de resolver, o para las resoluciones que reclaman un poder episcopal de suplencia." (fuente)]
Y nunca supe que "Mons. Lefebvre había rechazado la jurisdicción conciliar con respecto a la consagración de los cuatro obispos". ¿Qué es esta "jurisdicción conciliar"? No tiene sentido. [Sentido: jurisdicción ejercida por los herejes conciliares. Fácil.] ¿Y de qué manera aceptar la autoridad y la jurisdicción de los obispos significaría que nuestros matrimonios se celebran "en el marco del nuevo código" [¿Acaso el sacerdote Novus Ordo que realiza la ceremonia esencial del consentimiento se rige por el código de 1917? ¿Acaso los futuros juicios matrimoniales de fieles de la FSSPX, no deben someterse, a partir del 4-4-17, a los tribunales oficiales modernistas, que se rigen por el código de 1983?], o que predicamos la "teología del cuerpo" como hacen algunos "ralliés"?
Lo más asombroso es que siempre, desde los comienzos de la Fraternidad, hemos aceptado celebrar los sacramentos en las parroquias: bautismos, funerales e incluso matrimonios. [Una cosa es usar un local que está en poder del clero Novus Ordo, y otra muy distinta es hacer una ceremonia conjunta con el clero Novus Ordo o someter a los fieles al poder del clero Novus Ordo, como sucede ahora con los matrimonios en la FSSPX] Esto implicaría que, al menos implícitamente, ¡admitimos la autoridad de los párrocos o de los obispos que nos acogieron! [La FSSPX nunca ha negado que la Jerarquía oficial posea el poder de jurisdicción, pero sí se negó a que esa Jerarquía apóstata, liberal y modernista ejerciera ese poder sobre los matrimonios de los fieles de la Fraternidad] Las nuevas disposiciones hacen explícito este reconocimiento implícito, ¡nada más! [!] ¿Y dónde está la traición? Cuando admitíamos la práctica, ¡no se podía hacer sin admitir implícitamente el principio! ¡Es este mismo principio que algunos rechazan hoy porque su aceptación se ha vuelto explícita! [Una de dos posibilidades en cuanto a apreciación de este problema por parte del P. Simoulin: o carece de honestidad o carece de inteligencia] 
Incluso llegaría a decir que no podemos ponernos bajo una autoridad "conciliar" porque ya estamos allí, como todos en la Iglesia, ¡y más aún la misma Fraternidad está bajo esta autoridad desde el 1 de noviembre de 1970! (¡A menos que se niegue la autoridad "conciliar" de Mons. Charriere, [fundación de la FSSPX] o se admita la legitimidad del acto cometido contra la Fraternidad por la autoridad "conciliar" de Mons. Mamie en 1975! [supresión de la FSSPX] Pero entonces, ¿dónde está la lógica? [¿Y dónde está su lógica, Padre?: ¿por qué usted juzga válida la decisión de Mons. Charriere e inválida la decisión de Mons. Mamie? ¿Por qué es inválida esta última, sino por injusta? ¿Y quién decide sobre la justicia e injusticia y sobre la validez o nulidad de estas decisiones de la Jerarquía conciliar? Pues la misma FSSPX en virtud de un verdadero estado de necesidad]) Omnis potestas a Deo” en la Iglesia como en la ciudad. La autoridad recibida por el Papa, los obispos y los párrocos tiene su fuente en Jesucristo. El poder, la autoridad, la jurisdicción como tal son dados por Dios para el gobierno de la Iglesia, y cada miembro de la Iglesia está necesariamente sujeto a esta autoridad, cualesquiera que sean los defectos de sus poseedores. Si son infieles a su oficio [cosa que sucede desde el Vaticano II] o se niegan a reconocer a sus súbditos y a darles lo que legítimamente piden y les debe ser dado,  [idem] sólo entonces interviene lo que se llama la jurisdicción de suplencia, por la cual la misma autoridad de Jesucristo confiada a Pedro es utilizada.
De hecho, para nosotros, nada ha cambiado desde el 1 de noviembre de 1970, excepto la actitud de Roma, ¡que finalmente considera que nuestros actos son legítimos! [Y la actitud de la FSSPX, que se esfuerza por ser regularizada por Roma apóstata sin previa conversión de ésta] Y me alegra que uno de nuestros superiores haya pensado en recordar a todos el voto que nuestro fundador inscribió en el Capítulo IV de nuestros Estatutos, y del que nunca renegó:La Fraternidad, en sus comienzos, dependerá del obispo del lugar que la erigió en "pía unión" y reconoció sus estatutos, en conformidad con las prescripciones del derecho canónico. Por consiguiente, mientras la Fraternidad sea de estatuto diocesano, los miembros que se destinan al sacerdocio, antes de su compromiso definitivo, deberán estar incardinados en una diócesis, a no ser que un indulto especial concedido por la Sagrada Congregación de los religiosos los autorice a ser incardinados en la Fraternidad. Cuando la Fraternidad tenga casas en diversas diócesis, hará los trámites necesarios para ser de derecho pontificio”. [Como advertimos, ahora la FSSPX pretende que debe buscarse el acuerdo traidor con Roma "en nombre de la virtud de la obediencia y del respeto a la ley"]
De hecho, lo que inspira a aquellos que rechazan este poder, es el miedo a que sea el primer paso para unirse a los errores conciliares, el primer paso hacia un acuerdo práctico que haga caso omiso de estos errores.... Ahora bien, he escudriñado las palabras, los escritos (¡pero no los secretos de los corazones, que nadie conoce!) de nuestros superiores, no encuentro ningún rastro de complacencia hacia los errores del Concilio o los actos que son su traducción pública y oficial, y persisto en mi confianza en su prudencia. [Ceguera simplemente increíble. Padre: lea, por ejemplo, esta selección de citas escandalosas de Mons. Fellay
Algunos temores pueden ser legítimos. ¿Quién puede decir que no está preocupado por el futuro? Ya sea en el mundo, en la Iglesia o en la sociedad, todo se deteriora día a día, y podemos temerlo todo, incluso lo peor. Podemos pensar que viviremos horas terribles -y sin duda este no es el momento de separarnos y dividirnos- pero... tenemos esperanza y confianza en la gracia de Dios que vela por todo y sobre todo.
Antes de ser nuestra victoria, que esta gracia sea nuestro refugio cuando nos invita a vivir situaciones crucificantes.
Crux mihi certa salus, Crux est quam semper adoro;
Crux Domini mecum, Crux mihi refugium.