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domingo, 18 de febrero de 2018

COMENTARIO ELEISON N° DLIII (553) - 17 de febrero de 2018

Comentarios Eleison por su Excelencia Richard Williamson

La Paternidad Hoy en Día – I

Pobres seres humanos, el látigo siempre necesitamos.
Sin éste, ¿qué hacemos sino deslizarnos y resbalarnos?
Hace casi 20 años, un sacerdote de la Fraternidad San Pío X, maestro de una casa de retiros ignacianos en Francia y, por lo tanto, en estrecho contacto con los problemas de la familia católica tradicionalista, escribió un excelente editorial sobre Cómo nuestros jóvenes se están desarrollando. Pinta un panorama sombrío. Por desgracia, el panorama se ha oscurecido aún más desde entonces. No debemos desesperar, pero por otro lado los padres deben ver las cosas como son. No es como si los jóvenes de hoy no tuvieran culpa, pero los padres tienen que hacer todo lo posible para ponerlos en el camino del Cielo, porque aún hoy esa es todavía la responsabilidad de los padres. He aquí el sombrío panorama, adaptado y abreviado de la Revue Marchons Droit, # 90, avril-mai-juin, 2000:—
En los Retiros vemos jóvenes que están creciendo y en la incapacidad de reconstruir la Cristiandad. Los sacrificios hechos por los padres y maestros no parecen haber dado frutos proporcionales. Es evidente que algo no funciona , y si no reaccionamos, entonces dentro de dos generaciones seremos tragados por el espíritu del mundo.
Los jóvenes que observamos que están entre los 18 y 30 años de edad, son profundamente ignorantes de la crisis en la Iglesia y el mundo, no porque no hayan sido enseñados, sino por falta de interés . En términos generales, siguen la línea de sus padres, pero no pueden explicar por sí mismos lo que está mal con la Nueva Misa, con el Vaticano II, con el Nuevo Orden Mundial. Nunca habiendo tenido que luchar, defender sus creencias o resistirse, y por lo tanto nunca habiendo estudiado para sí mismos, cuando se encuentran con el mundo fácilmente ceden. Quieren ser como todos los demás , no quieren ser diferentes, carecen de la convicción personal de d efender la Tradición Católica, y por eso en vez de ser Apóstoles de Cristo, poco a poco van con la corriente.
¿Dónde estarán mañana las buenas vocaciones, las buenas familias cristianas que tan urgentemente necesitamos? Las vocaciones son cada vez más raras, los matrimonios se debilitan o se secan por completo, la formación se suaviza, la inmadurez toma el relevo. Todo lo que los jóvenes quieren es disfrutar. A los niños les falta carácter, sentido de la responsabilidad, generosidad, auto-control, todo lo que los padres deberían inculcar en ellos para convertirlos en los hombres en los que podamos confiar para mañana: hombres castos, maduros, reflexivos, trabajadores, magnánimos. Sin tales hombres de convicción, ¿dónde estarán los jefes de las familias del mañana? Las niñas también están siendo criadas en desorden. En lugar de prepararse para la maternidad y para cuidar de una familia, aprenden a despreciar la domesticidad, que es su verdadera voca ción, y se les anima a estudiar más y más tiempo, adquiriendo así un espíritu de independencia , junto a una mundanalidad que se vuelve hacia la moda, las fiestas y la música rock. ¿Cómo pueden las madres permitir lasminifaldas y pantalones de sus hijas, a su vestido indecente para fiestas que son obvias ocasiones de pecado, donde pierden el tiempo y manchan la pureza de sus corazones?
El resultado es que los jóvenes se casan a los 20 o 22 años de edad, cuando no están en absoluto preparados. Y pronto llegan los niños a quienes no saben cómo educar. Si miro a las parejas jóvenes a las que he casado – en la Tradición – desde mi ordenación en 1980, gracias a Dios no ha habido divorcios, pero tengo que decir que la mitad de los matrimonios están pendientes de un hilo, manteniéndose unidos sólo por los principios católicos de los jóvenes. Padres, ¿se dan cuenta de lo que necesitan dar a sus hijos para su futuro en el mundo de hoy? Por el amor de Dios, tienen que formar a sus hijos varones para ser hombres dignos de ese nombre y a sus hijas para ser mujeres dignas de ese nombre. Cumplan con su deber. De lo contrario, sus hijos corren el riesgo de perder su alma y la cristiandad toma fin.
Ciertamente el P. Delagneau tiene razón. La Cristiandad está en grave peligro, nada menos. Ahora, ¿podemos ver por qué en 2018 Dios está permitiendo que los enemigos de Dios estén haciendo que Europa y en particular Francia sean ocupadas por otros enemigos de Dios? ¿Y por qué permite que la Fraternidad San Pío X se deslice en los brazos de Sus enemigos? Él no nos creó para caer en el infierno. Él nos creó para combatir el buen combate para llegar al cielo. Y Él permitirá cualquier desastre que nos aleje del camino al infierno, y nos ponga de nuevo en el camino del cielo. ¡Espérenlo!
Kyrie eleison.

sábado, 17 de febrero de 2018

DEMOLICIÓN MODERNISTA DE LA OBSERVANCIA CUARESMAL



"En el Concilio Vaticano II, los obispos solicitaron una disminución tal del ayuno y de la abstinencia que las prescripciones prácticamente han desaparecido. Hay que reconocer que el hecho de esta desaparición es una consecuencia del espíritu ecuménico y protestante, que niega la necesidad de nuestra participación para la aplicación de los méritos de Nuestro Señor, a cada uno de nosotros, para el perdón de nuestros pecados y la restauración de nuestra divina filiación. En el pasado los mandamientos de la Iglesia prescribían: ayuno obligatorio en todos los días de Cuaresma, con la excepción de los domingos, durante los tres días de las témporas y para muchas vigilias; la abstinencia era para todos los viernes del año, los sábados de Cuaresma y, en numerosas diócesis, todos los sábados del año. Lo que queda de estas prescripciones es: el ayuno del Miércoles de Ceniza y del Viernes Santo y la abstinencia para el Miércoles de Ceniza y los viernes de Cuaresma." (Mons. Lefebvre, sermón de 14-02-1982).


“La observancia de la Cuaresma es el lazo de nuestra milicia; por ella nos diferenciamos de los enemigos de la Cruz de Jesucristo; por ella esquivamos los azotes de la cólera divina; por ella, amparados con la ayuda celestial durante el día, nos fortalecemos contra los príncipes de las tinieblas. Si esta observancia se relaja, cede en desdoro de la gloria de Dios, deshonra de la religión católica y peligro de las almas cristianas; y no hay duda que este descuido sea fuente de desgracias para los pueblos, desastres en los negocios públicos e infortunios para los individuos.” (Benedicto XIV, Constitución Non Ambigimus, 30-05-1741) 

viernes, 16 de febrero de 2018

MONS. LEFEBVRE: LA CONJURA DE LA ALTA VENTA DE LOS CARBONARIOS



Fuente: Stat Véritas
  
Mons. Marcel Lefebvre ha denunciado en varias ocasiones la infiltración de las ideas de la masonería dentro de la Iglesia. Reproducimos un capítulo en donde habla de la importancia de conocer los planes que tiene la secta para con la Iglesia.

El llamado “liberalismo católico” fue penetrando, como humo satánico, dentro de la Iglesia pero esto ha sido con una gran ayuda de parte de la secta masónica. Veamos en qué han consistido los planes masónicos para infiltrar sus ideas en la jerarquía eclesiástica.


LA CONJURA DE LA ALTA VENTA DE LOS CARBONARIOS


Henos aquí, en nuestro breve bosquejo histórico del liberalismo católico, en las vísperas del Concilio Vaticano II. Pero antes de analizar la victoria lograda por el liberalismo en el Concilio, querría volver atrás en el tiempo para mostrar que la penetración del liberalismo en toda la jerarquía y hasta en el mismo Papado, que era impensable hace dos siglos, fue sin embargo, pensada, anunciada y organizada desde principios de siglo pasado por la francmasonería. Bastará con reproducir los documentos que prueban la existencia de esa intriga contra la Iglesia, de ese “atentado supremo” contra el Papado.

Los papeles secretos de la Alta Venta de los Carbonarios que cayeron en manos del Papa Gregorio XVI, abarcan el período de 1820 a 1846. Fueron publicados a pedido del Papa Pío IX, por Crétineau-Joly en su obra L’Eglise Romaine et la Revolution [La Iglesia Romana y la Revolución][1]. Y por el Breve de aprobación del 25 de febrero de 1861 dirigido al autor, Pío IX confirmó la autenticidad de sus documentos, pero no permitió que se divulgaran los verdaderos nombres de los miembros de la Alta Venta implicados en esta correspondencia. Estas cartas son absolutamente pavorosas, y si los Papas pidieron que se publicaran, fue para que los fieles sepan de la conjura contra la Iglesia urdida por las sociedades secretas, conozcan su plan y estén prevenidos contra su eventual realización. Por el momento no digo más, pero con temblor se leen estas líneas. No invento nada, no hago sino leer, pero no es un misterio que hoy día ellas se cumplen. ¡No oculto que aún sus proyectos más audaces son aventajados por la realidad actual! Leamos, pues. Sólo subrayaré lo que más nos debe impresionar.

“El Papa, cualquiera que sea, jamás vendrá a las sociedades secretas: a ellas corresponde dar el primer paso hacia la Iglesia para vencer a ambos.
“El trabajo que vamos a emprender no es obra de un día, ni de un mes, ni de un año; puede durar varios años, quizás un siglo; pero en nuestras filas el soldado muere y el combate continúa.
“No queremos ganar a los Papas para nuestra causa, hacerlos neófitos de nuestros principios, propagadores de nuestras ideas. Sería un sueño ridículo. Cualquiera sea el giro de los acontecimientos, el hecho de que cardenales o prelados, por ejemplo, hayan entrado a sabiendas o por sorpresa en una parte de nuestros secretos, no es en absoluto un motivo para desear su elevación a la Cátedra de Pedro. Esta elevación nos perdería. Sólo la ambición los habría conducido a la apostasía y la necesidad del poder los forzaría a inmolarnos. Lo que debemos pedir, lo que debemos buscar y esperar como los judíos esperan el Mesías, es un Papa según nuestras necesidades…
“Así marcharemos con más seguridad al asalto de la Iglesia que con los libelos de nuestros hermanos de Francia y el mismo oro de Inglaterra. ¿Queréis saber la razón? Es que con ello, para destrozar la roca sobre la que Dios construyó su Iglesia, ya no necesitamos el vinagre anibalino, ni la pólvora del cañón; ya no necesitamos ni siquiera nuestros brazos. Tenemos el dedo meñique del sucesor de Pedro comprometido en la conjura, y ese dedo vale en esta cruzada más que todos los Urbano II y todos los San Bernardos de la Cristiandad.
“No dudamos que llegaremos a ese término supremo de nuestros esfuerzos, pero ¿cuándo y cómo? La incógnita no se revela aún. Sin embargo, como nada debe apartarnos del plan trazado, sino por el contrario, todo debe tender a él como si ya desde mañana el éxito viniera a coronar la obra apenas esbozada, queremos en esta instrucción que para los simples iniciados permanecerá secreta, dar a los encargados de la Venta Suprema, consejos que deberán inculcar a la universalidad de los hermanos, en forma de enseñanza, o de memorandum...
“Ahora bien, para aseguramos un Papa de las debidas proporciones, se trata primero de labrar a ese Papa una generación digna del reino que soñamos. Dejad de lado la vejez y la edad madura; dirigíos a la juventud y, si es posible, aún a la infancia (...) os ganaréis sin mucho esfuerzo una reputación de buen católico y de patriota sin doblez.
“Esta reputación hará llegar nuestras doctrinas tanto en el corazón del joven clero, como dentro de los conventos. Dentro de algunos años forzosamente este clero joven habrá invadido todas las funciones. Será él quien gobierne, administre, juzgue, forme el consejo del soberano, y será el llamado a elegir el Pontífice que tendrá que reinar, y este pontífice, como la mayor parte de sus contemporáneos, estará necesariamente más o menos imbuido de los principios  italianos y humanitarios que comenzaremos a poner en circulación. Es un granito de mostaza que confiamos a la tierra; pero el sol de las justicias lo hará crecer hasta el más alto poder, y un día veréis qué mies abundante producirá este granito.
“En la ruta que trazamos a nuestros hermanos, hay grandes obstáculos que deberemos vencer, muchos tipos de dificultades que superar. Triunfaremos gracias a  la experiencia y la perspicacia; pero la meta es tan espléndida que es preciso izar todas las velas al viento para alcanzarla. Si queréis revolucionar a Italia, buscad el Papa que acabamos de pintar. Si queréis establecer el reino de los elegidos sobre el trono de la prostituta de Babilonia, que el clero marche bajo vuestro estandarte, creyendo ir siempre tras la bandera de las llaves apostólicas. Si queréis hacer desaparecer el último vestigio de los tiranos y los opresores, echad vuestras redes como Simón Bariona; echadlas dentro de las sacristías, de los seminarios y de los conventos más que en el fondo del mar; y si no os apuráis, os prometemos una pesca más milagrosa que la suya. El pescador de peces se convirtió en pescador de hombres; vosotros os rodearéis de amigos junto a la Cátedra Apostólica. Vosotros habréis predicado una revolución por la tiara y la capa, marchando con la cruz y el estandarte,  una revolución que no tendrá necesidad más que de una chispa para incendiar las cuatro esquinas del mundo.”[2]

He aquí aún un extracto de una carta de “Nubius” a “Volpe”, del 3 de abril de 1824:

“Se ha puesto sobre nuestros hombros una pesada carga, querido Volpe. Debemos hacer la educación inmoral de la Iglesia y llegar por medios pequeños, bien graduados aunque bastante mal definidos, al triunfo de la idea revolucionaria gracias a un Papa. En este proyecto, que siempre me ha parecido sobrehumano, marchamos aún tanteando...”[3]

¡“Plan sobrehumano” dice Nubius, y quiere decir plan diabólico! Ya que es planear la subversión de la Iglesia por su misma cabeza, lo que Mons. Delassus[4] llama el atentado supremo porque no se puede imaginar nada tan subversivo para la Iglesia como un Papa seducido por las ideas liberales, un Papa que utilice las llaves de San Pedro al servicio de la contra-Iglesia. Ahora bien ¿no es acaso lo que vivimos actualmente desde el Vaticano II y desde el nuevo Derecho Canónico? ¡Con este falso ecumenismo y esta falsa libertad religiosa promulgados en el Vaticano II y aplicados por los Papas con fría perseverancia, a pesar de todas las ruinas que han provocado desde hace más de veinte años!

Sin que se haya comprometido la infalibilidad del Magisterio de la Iglesia, incluso quizás sin que jamás haya sido sostenida una herejía propiamente dicha, asistimos a la autodemolición sistemática de la Iglesia. Autodemolición es una palabra de Pablo VI, que implícitamente denunciaba al verdadero culpable, pues ¿quién puede “autodemoler” la Iglesia sino aquél cuya misión es mantenerla en la roca firme?... ¡Y qué ácido tan eficaz para disolver la roca como el espíritu liberal que penetra al mismo sucesor de Pedro!

¡Este plan es de inspiración diabólica y de realización diabólica! No sólo lo han revelado los enemigos de la Iglesia, sino también los Papas lo han develado y predicho. Es lo que veremos en el próximo capítulo.

Mons. Marcel Lefebvre, tomado de “Le destronaron”.


[1] 2 volúmenes, 1859; reimpreso por el C. R. F., 1976. Mons. Delassus reprodujo de nuevo esos documentos en su obra La Conjuration Antichrétienne [La ConjuraciónAnticristiana], D.D.B., París, 1910, T. III, págs. 1035-1092.
[2] Instrucción permanente de 1820, op. cit., T. II, págs. 85-90.
[3] Op. cit. pág. 129.
[4] Le Problème de l’Heure Présente [El Problema de la Hora Presente], D.D.B., París, 1904, T. I, pág. 195.

jueves, 15 de febrero de 2018

SOBRE EL CONTRACONCILIO DE LA FSSPX


"El sacerdote portador de la cruz dejaba paso al sonriente conciliador según el modelo norteamericano"


La Faz negativa del “Contraconcilio” operado por la FSSPX, que está llevando a su autodestrucción

“Ella estima que, más bien que condenar, ella responde mejor a las necesidades de nuestra época metiendo antes en valor las riquezas de su doctrina”. Juan XXIII habla de la nueva Iglesia en la apertura del Concilio. ¿Y no habla también de la Neo-FSSPX?

“La religión de Dios que se hace hombre se encuentra con la religión (puesto que lo es) del hombre que se hace Dios. ¿Qué ha pasado? ¿Un choque, una lucha, un anatema? Eso podía pasar; pero no ha ocurrido”. Pablo VI en la clausura del Concilio, parece hablar del encuentro entre la Neo-FSSPX y Roma actual. ¿Choque, lucha, anatema? No, cordiales conversaciones.
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Si el concilio Vaticano II, esa especie de “Reforma protestante” disfrazada de “Renovación católica”, pudo llegar a triunfar, es entre tantas cosas, porque en el momento del concilio la Iglesia católica, a pesar de los buenos Papas anteriores, había llegado a volverse mayoritariamente exterior antes que interior, activa más que contemplativa, viciada de la doctrina liberal antes que fortalecida por la doctrina tradicional, orgullosa y no humilde, dedicada a la lectura de autores devotos de obras chabacanas y deleznables (como decía Castellani, que nos ayuda en este escrito) y no de la Santa Biblia, el Magisterio de la Iglesia y los Santos Padres. La carcoma del fariseísmo no se adivinaba para casi nadie debajo de esplendorosas apariencias. La mediocridad había ahuyentado todo deseo de santidad, en un mundo que entraba en la Iglesia con sus exigencias de “publicidad” y “masividad”. La adhesión a la Iglesia se tornó más sentimental que doctrinal. La obra artesanal de la formación individual dejó paso a la obra industrial de hacer religiosos y sacerdotes según la máquina de montaje automotriz. El sacerdote portador de la cruz dejaba paso al sonriente conciliador según el modelo norteamericano.

Hacía falta una renovación, ciertamente, pero una que volviera hacia atrás en sus fundamentos, hacía falta un renovador como San Pío X y no uno como Pablo VI. Dios nos concedió a Mons. Lefebvre para resistir esa nueva Iglesia y remediar lo que se pudiera.

Con los hechos consumados, se inició por parte de las fuerzas de la Tradición, encabezadas por la FSSPX, lo que podríamos llamar –tomando prestado el término de la “Contrarreforma”- un “Contraconcilio”: resistencia a los errores modernistas, preservación de la doctrina tradicional, de la misa tradicional, del sacerdocio católico, de las órdenes religiosas, del CDC de 1917, de Santo Tomás, etc.

Pero, así como puede decirse que no todo en la Contrarreforma fue perfecto y que por respuesta al Protestantismo, pudo exagerar algunas cosas –indudablemente no llegó la Iglesia a decaer sólo por acción externa y de un día para el otro-, así también, y en mucha mayor medida en una pequeña congregación surgida ante una situación de emergencia en tiempos ferozmente liberales, comenzaron a cometerse una suma de errores, desaciertos, desvíos, contradicciones, que han llevado a la FSSPX a estarse desnaturalizando, y cayendo más y más en aquella situación previa en que se encontró la Iglesia en los años ’50, justo antes de caer el Concilio. Si el “Contraconcilio” era un antídoto contra el “Concilio”, no puso sin embargo suficiente atención en evitar no sólo las consecuencias derivadas del Concilio, sino las condiciones previas que hicieron posible que surgiese y triunfase el Concilio. ¿Y qué fue lo que llevó a esas “condiciones” o ese “ambiente” preconciliar? El haber exagerado el remedio.

El Contraconcilio de la FSSPX llegó a poner mucho énfasis en la exteriorización de la fe, disolviendo la fe pura que es antes que nada “en  espíritu y en verdad” en devociones exteriores…Hoy recurre masivamente a los medios publicitarios modernos para “hacer ver” su fe…

El Contraconcilio de la FSSPX llegó a exaltar la virtud militar de la “obediencia”, y ella considerada más en su cómodo automatismo que en su espíritu, hasta volverla una especie de virtud teologal, que puede sustituir incluso a la conciencia personal. Y sin embargo, por la (mala) obediencia fue fundamentalmente que logró imponerse la iglesia conciliar…

El Contraconcilio de la FSSPX llegó a propagar la noción de “el activismo antes que la contemplación”, que es una plaga en la Iglesia hoy día, y ha traído el triunfo del mediocre agitado sobre el sabio débil; e incluso la persecución del sabio. Y sin embargo, por un activismo agitado y el desprecio de la contemplación, fue que el Vaticano II logró despojar de sabios a la Iglesia, que “es preferible accidentada antes que encerrada en la sacristía”, como dice Francisco, quien ha manifestado más de una vez su desprecio por los teólogos.

El Contraconcilio de la FSSPX terminó aumentando el sacramentalismo y disminuyó la predicación; al punto que hoy los fieles sólo le demandan a la Fraternidad los sacramentos (y lindas capillas donde casarse); rebajó la contemplación la caridad en apologética y beneficencia -las cuales no son malas, pero no son sumas-; está alejando más y más a los fieles del Poder eclesiástico -lo que llaman “La Jerarquía”, Menzingen- haciendo de la FSSPX una sociedad totalitaria; y se ha entregado desaforadamente a la “propaganda”, como es del público conocimiento.

Al fin, el Contraconcilio de la FSSPX terminó favoreciendo la mediocridad, que se refugia, se esconde, se camufla detrás de la obediencia, el sacramentalismo, la beneficencia y la exterioridad. En el año 1945, ya el Padre Mateo Crawley advertía sobre esta mediocridad que encontraba en sus visitas a las comunidades religiosas. Así en un retiro dado a religiosas del Canadá, decía:

 “El gran peligro, el solo peligro en los conventos, es la mediocridad; porque en los conventos, hay pocos peligros: el mundo mundano no os afecta más que de lejos y no es un peligro inmediato; pero hay un gran peligro en el jardín del Señor: es la mediocridad. Es una cosa terrible y horrible, porque es un mal hipócrita. Si se tratara de un escándalo, uno gritaría: ¡cuidado!, pero el mediocre no es escandaloso. Él se parece al diabético.  ¿Qué es lo que está enfermo en el diabético? No es el corazón, ni el estómago, ni la cabeza; es un envenenamiento de la sangre: tiene azúcar en lugar de sangre, y todo esto sin gran dolor; el cuerpo no está sano y está todo enfermo; es exactamente lo que hace la mediocridad; es peor que la lepra para las comunidades. ¿Es un pecado como la blasfemia, como la impureza? No, no es el corazón, ni el estómago lo que está enfermo, es toda vuestra alma religiosa que está podrida, porque ella ha perdido la noción de la vida religiosa. Es ese estado el que ha perdido tantos religiosos y religiosas: es la peste del clero y de las comunidades.” (Cfr. Le Sel de la terre nº 52, pp. 152-155).

P. Mateo Crawley

Esa mediocridad es un caer en un “regateo” con Dios, dejando de aspirar a la santidad para conformarse con lo que se es. Es azúcar en vez de sangre, es decir, buscar las consolaciones sensibles que nos proporciona la congregación con sus cantos sublimes, con sus coros angelicales, con sus bellos ornamentos. Es enterrar el talento, apagar el fuego santo para calentarse con el fuego tibio de la comunidad que brinda comodidades. Es abdicar la propia inteligencia en beneficio de la comunidad que “piensa por mí”. Es buscar reconocimientos y rehuir la cruz de la persecución.

De modo que puede decirse que el “Contraconcilio” comenzó bien pero se fue poco a poco disolviendo, pudiendo pensarse que por estas razones: 1) falta de conocimiento del enemigo, subestimación de lo que es la “Contra-Iglesia” y la Masonería; 2) falta de espíritu monástico o religioso en los seminarios y prioratos: falta de ascetismo, mortificaciones, ayunos, pobreza, humillaciones; 3) falta de vida de oración, que ha estado subordinada a la vida de apostolado; 4) falta de control en los seminarios para recibir vocaciones que no son reales; 5) infiltración judeo-masónica en las esferas más altas; 6) mediocridad.

Quizás todo se concentre en los seminarios, donde a los comienzos Mons. Lefebvre puso lo que había de lo mejor que encontraba, pero luego se fueron colocando mediocres y obsecuentes en los puestos más importantes, y empezó a hablarse más de la “cantidad” que de la “calidad”. Ya perdido el contacto con las Órdenes religiosas de estricta observancia y abocadas al estudio y el sacrificio (Dominicos, Benedictinos), hoy los Seminarios ya no tienden a forjar soldados de Cristo sino soldados “de chocolate” o buenos y piadosos “monjitos” que desconocen el combate de Mons. Lefebvre y de sus mayores, y ya en la etapa del post “Contraconcilio”, son llevados a confrontar, cuando los Superiores lo han menester, contra los resistentes antiliberales, su piedra en el zapato, en vez de contra los modernistas y liberales. ¿Es el tiempo de la “Contrarresistencia”?

“¡Es la gran conversión lo que hay que hacer! Salir de su mediocridad,  puede ser la conversión más difícil. Es más fácil convertir un masón que convertir un cura. Una hermana que dice: “Todo el mundo no puede ser santo”, es muy difícil de convertir” (P. Mateo Crawley, op. cit.)

Mas si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada?” (Mt. 5,13)

                                                                       Gabriel Defaro

miércoles, 14 de febrero de 2018

MIÉRCOLES DE CENIZA


Hemos visto al lado de Nuestra Señora a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda… el Ángel, señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!

Enseña el catecismo de San Pío X que la Cuaresma ha sido instituida, 1° para darnos a entender la obligación que tenemos de hacer penitencia todo el tiempo de nuestra vida, de la cual la Cuaresma es figura, según los Santos Padres; 2° para imitar de algún modo el riguroso ayuno de cuarenta días que Jesucristo practicó en el desierto; 3° para prepararnos por medio de la penitencia a celebrar santamente la Pascua.

El primer día de Cuaresma es el llamado Miércoles de Ceniza, porque ese día la Iglesia impone la sagrada Ceniza con el fin de recordarnos que somos compuestos de polvo y a polvo quedaremos reducidos con la muerte, y así nos humillemos y hagamos penitencia de nuestros pecados, mientras tenemos tiempo. Las disposiciones con que debemos recibir la sagrada Ceniza son dos: 1ª, un corazón contrito y humillado , la santa resolución de pasar la Cuaresma en obras de penitencia.

Agrega el el catecismo que para vivir la Cuaresma según la intención de la Iglesia debemos hacer cuatro cosas:  guardar exactamente los ayunos, la abstinencia y mortificarnos no sólo en las cosas ilícitas y peligrosas, sino también en cuanto podamos en las lícitas, como sería moderándonos en las recreaciones; 2ª hacer oración y limosnas, y otras obras de piedad con el prójimo más que de ordinario, 3ª oír la palabra de Dios, no por costumbre o curiosidad, sino con deseo de poner en práctica las verdades que se oyen;  preparar con cuidado las confesiones para hacer más meritorio el ayuno y disponernos mejor a la comunión pascual.

La niña Jacinta Marto, vidente de Fátima, contó que, en una de sus apariciones, la Virgen había dicho: “Orad, orad mucho y haced sacrificios por los pecadores… muchas almas van al infierno porque no hay quién ore y se sacrifique por ellas...”… Los pecados que más llevan almas al infierno son los pecados de la carne… Los pecados del mundo son muy grandes. Si los hombres supieran qué es la Eternidad, harían todo por cambiar de vida. Los hombres se pierden porque no piensan en la muerte de Jesús y no hacen penitencia”. 

Se lee en el relato del Tercer Secreto de Fátima lo siguiente: hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él; el Ángel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia! Pero, con voz igualmente fuerte, los hombres -también católicos, también tradicionalistas- responden: “¡libertad, placer, comodidad!”


domingo, 11 de febrero de 2018

COMENTARIO ELEISON N° DLII (552) - 10 de febrero de 2018

Comentarios Eleison por su Excelencia Richard Williamson

Defendiendo a Menzingen

Descendiendo desde arriba, la confusion reina,
Recen por el Papa y los obispos, antes de que mueran!

Gracias a las palabras y actos directamente anticatólicos de los últimos cinco años del actual ocupante de la Sede de Pedro, delincuencias a las que el Vaticano II abrió el camino, es menos comprensible que nunca que los sucesores de Monseñor Lefebvre sigan queriendo poner a la Fraternidad bajo control romano, pero en efecto lo hacen. ¿Atrae un capelo cardenalicio? ¿Se han cansado del combate? ¿Están desesperados por ser “reconocidos” por los Conciliares? ¿Realmente pueden pensar que el Arzobispo hubiera aprobado lo que están haciendo? Sólo Dios sabe. Lo que sea, los servidores de Menzingen siguen tratando de defender sus 20 años de caída desde la posición del Arzobispo. Aquí dos ejemplos recientes:
En primer lugar, para defender la política de Mons. Fellay de aceptar una prelatura personal de Roma, un sacerdote de la Fraternidad (http://fsspx.news/es/content/34804) parece pensar que tal prelatura garantizará a la Fraternidad la protección de los modernistas de Roma. Pero, ¿tendrá Roma el control de la prelatura o no? Si está en control, puede tomar su tiempo, como lo hizo con la Fraternidad San Pedro, pero usará lentamente su control para estrangular la Tradición dentro de la prelatura. Pensar lo contrario es simplemente no haber entendido quiénes son estos romanos. “Sólo los santos creen en el mal”, dijo Gustavo Corçao. El arzobispo llamó los romanos “anticristos”. Y si la prelatura no pone a los romanos en control, nunca la concederán de entrada.
Además, este sacerdote intenta desacreditar a los adversarios de la prelatura afirmando que ellos dicen que el Arzobispo cambió sus principios cuando rechazó el Protocolo de mayo de 1988. Esta afirmación es infundada. Como dice el propio sacerdote, el cambio del Arzobispo fue meramente prudencial, siguiendo a la demostración definitiva que los romanos dieron en las negociaciones del Protocolo de que no tenían intención de cuidar la Tradición, tal y como la Fraternidad y el Arzobispo entendían la Tradición. Mientras los romanos dieran cualquier signo de preocupación genuina por la Tradición, el Arzobispo era paciente y fue tan lejos como pudo para encontrarlos (de hecho, en el Protocolo llegó más allá de lo que debía, como admitió más tarde). Pero una vez que habían dejado claro que en realidad no tenían tal preocupación, entonces el Arzobispo fue inexorable – a partir de entonces la doctrina tomaría el lugar de la diplomacia, y los romanos tendrían que probar primero que todo que su doctrina era la de la Tradición Católica. Por parte del Arzobispo no hubo ningún cambio de principios, sino simplemente el reconocimiento final de que los romanos se dedican a la descristianización, y no a la re-cristianización, como escribió un mes después al Cardenal Ratzinger.
Asimismo, el blog Catholic Family News de noviembre del año pasado sirve a Menzingen. El blog es inteligente, especulando que el verdadero cebo y trampa de Roma para atrapar a la Fraternidad no tiene como objetivo la entrega total de la Fraternidad, sino su división y desintegración gradual (en realidad, Roma está logrando ambas cosas). De esta manera Roma hace repetidas ofertas seductoras, cada una de las cuales divide a los sacerdotes de la Fraternidad para que algunos se separen, mientras Menzingen levanta sus esperanzas, sólo para verlas frustradas por otra exigencia imposible de Roma. Y el juego continuará has ta que la Fraternidad se deshaga por completo. Por lo tanto, concluye CFN, la Fraternidad debe permanecer unida a toda costa, y ningún sacerdote de la Fraternidad debe desertar.
Pero, estimado CFN, ¿cómo construyó el arzobispo la Fraternidad en primer lugar? Ciertamente él también sufrió de divisiones y deserciones bajo sus órdenes. ¿Construyó él clamando por la unidad, unidad, unidad? ¡Ese fue el gran argumento de Roma contra el arzobispo! Su único gran argumento era la Fe, la Verdad, la Fe. ¡Suplicar como lo hacen ustedes por la unidad de la Fraternidad detrás de los Menzingen pro-Roma es pedir la destrucción de la Fraternidad! La unidad está siempre especificada por aquello en torno a lo cual uno debe unirse. Bajo la dirección del Arzobispo, estaba en torno a la Verdad Católica, que era toda la fuerza de la Fraternidad. Desde 2012 está en torno a Menzingen, que es la división y ruina de la Fraternidad actual.
¡Ánimo queridos lectores! “La verdad es poderosa y prevalecerá”, con o sin la Fraternidad San Pio X.
Kyrie eleison.

CAMPOS SIGUE COMBATIENDO

"Confiados en la protección de Nuestra Santísima Madre, continuamos combatiendo. La victoria es segura: ¡Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat! Así sea." (sermón de Mons. Rifán en la fiesta de Cristo Rey, 27-10-13).

Y para despejar toda posible duda acerca de que Campos sigue combatiendo, vean estas hermosas fotos que acaban de ser publicadas: 


sábado, 10 de febrero de 2018