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lunes, 22 de enero de 2018

COMENTARIO ELEISON Número CDLIX (459) - 20 de enero de 2018

Sobrevivir en Prisión
¿El infierno venidero de los Globalistas teme usted?
Su castillo interior, lleno de Dios, hay que construirlo.
Alexander Solzhenitsyn (1918–2008) es uno de los pocos escritores verdaderamente destacados del siglo 20 porque él no es ateo, sino que volvió a Dios gracias a sus sufrimientos bajo la tiranía totalitaria de la Rusia Comunista, que duró desde 1917 hasta 1989. Su obra más importante es el Archipiélago Gulag en tres volúmenes, para lo cual se basó ampliamente en su propia experiencia, cuando vivió desde 1945 a 1953 dentro del archipiélago Comunista de campos de prisioneros que se extendían por toda Rusia. Él sobrevivió a la experiencia, y sus escritos incluyen sugerencias o consejos serios sobre cómo sobrevivir en tales prisiones totalitarias modernas. Se escucha que los Globalistas ya tienen construidas prisiones en todo Estados Unidos en las cuales encerrar a los enemigos del Estado Globalista, que ciertamente incluirá cristianos convencidos. La siguiente receta de siete puntos para sobrevivir fue tomada del Archipiélago Gulag y presentada el año pasado en Francia:—
En el interrogatorio preliminar, no trate de engañar a los interrogadores cuando por una semana se le ha dado lo mínimo esencial de comida y de sueño para sobrevivir. Más bien hágase el tonto de principio a fin, p/ej. “No lo sé”, “no puedo recordar”. En cualquier caso, no se engañe, son los interrogadores quienes redactan el interrogatorio – el Partido es su conciencia, y ellos no quieren perder sus trabajos.
* Una vez dentro de la prisión, lleve cualquier clase de vida de la mente, suficientemente intensa para que ninguna clase de sufrimiento pueda golpear su mente fuera de su equilibrio.
* Entre a su cabeza tan rápido como sea posible que su vida pasada ha terminado y se ha acabado, incluso la vida misma. Una vez que usted no tenga nada más que perder y esté convencido de ello, y se ha hecho a la idea qu e cueste lo que cueste, usted se va a apegar a la línea que ha determinado, entonces usted ya no tiene miedo, automáticamente encuentra las respuestas correctas y cómo contestar, ellos ya no pueden imponerse a usted, y si usted tiene que morir, lo hace con dignidad y conciencia limpia. Ésta es la fuerza moral que ellos temen y que ellos hacen todo lo que pueden para romperlo, por ejemplo dando falsas esperanzas de que recibirá un perdón.
* No posea nada, desapéguese de todo, y usted tendrá la calma y la libertad mental para juzgar serenamente la gente y las circunstancias. Confíe sólo en su memoria para recordar todo lo que sabe sobre el hombre y la naturaleza humana.
* Abandone cualquier deseo de organizar su propia vida, a fin de preservar su tranquilidad.
* No le crea a nadie, desconfíe de todos: dentro del gulag nadie hace algo a cambio de nada.
* Finalmente, manténgase cerca de sus compañeros prisioneros buenos cont ra los malhechores e informantes, tomando la justicia en sus propias manos, si es necesario. Pues en verdad, uno de los descubrimientos más notables en su viaje a través de esta escena del Infierno es que sus peores enemigos no son los guardias de la prisión, sino... sus compañeros prisioneros. La ley de esta jungla es, hoy es usted quien estira la pata, mañana es mi turno. Todo lo que puede hacer es atacar primero, incluso si lo acuchillan a cambio... en resumen, hágase respetar si no quiere ser explotado.
En cuanto al uso de la fuerza física por defensa propia, la Iglesia enseña que debe ser proporcional al ataque amenazado. Pero el punto principal de Solzhenitsyn es la renuncia a toda esperanza terrena, el desprendimiento de todas las posesiones, la calma de la mente, la conciencia en paz, en resumen, esa fuerza moral interior que transfiere el propio miedo al adversario. En este respecto los católicos son universalmente conocidos por ser ganadores, porque tienen una vida de oración por la cual viven cerca de Dios. “Esta es la victoria que derrota al mundo, nuestra fe” (I Juan V, 4).
Kyrie eleison.


domingo, 21 de enero de 2018

DIVISIÓN EN LA FSSPX

El demoledor de la unidad de la FSSPX

El siguiente artículo ha llegado al buzón de nuestro correo-e. El remitente original pide que sea difundido, y eso es lo que hacemos en esta entrada, aunque añadiendo ciertos comentarios:

El texto está plagado de errores de lógica y medias verdades, como cuando llama “desertores” a todos los clérigos que han dejado de pertenecer a la FSSPX, sin tomar en cuenta las diversas circunstancias de la separación. De hecho, el soldado que es dado de baja de su ejército por seguir cumpliendo el deber de combatir contra el enemigo mientras su General negocia una capitulación, no puede ser calificado de “desertor”. El “desertor” es más bien ese General traidor. Tal es, exactamente, el caso de muchos en la Resistencia, como por ejemplo, Mons. Williamson, Mons. Faure y Mons. Zendejas (todos separados de la FSSPX desde el intento de acuerdo del 2012).

Es interesante hacer notar que, por exigirlo la coherencia de su hipótesis, se opone el autor a la línea de pensamiento oficial de la FSSPX cuando él considera los siguientes hechos como maniobras de engaño por parte de Roma: «el ciclo de “discusiones doctrinales” y de “acercamiento” que presenciamos entre el 2009 y el 2012 y nuevamente entre el 2015 y el 2017… el Motu Proprio otorgando mayor tolerancia a la vieja Misa, la anulación de las excomuniones de 1988, el otorgamiento de jurisdicción ordinaria para la confesión y la celebración de matrimonios».

Un comentario particular sobre estas palabras que están hacia el final del escrito: «con su deserción, han debilitado a la fuerza más efectiva de la Tradición, que jamás haya visto la Iglesia post Vaticano II, todo por temor a un hipotético compromiso con Roma»: 1) La fuerza de los tradicionalistas no debe ser puesta en el número sino en el poder de Dios. 2) No es por temor que existe la Resistencia, sino por amor a la Verdad. 3) ¿Quien ha debilitado a la FSSPX? Mons. Fellay con su actitud ambigua ante la Roma apóstata, no los que siguen resistiendo frontal y resueltamente ante los liberales y modernistas que usurpan la Jerarquía católica. En la actual crisis la Iglesia, la mayor de toda la historia, el inmenso avance del error exige de los prelados fieles la respuesta proporcionada de un testimonio de la fe valiente, frontal, inequívoco.

En fin, el autor debió escribir sus ideas en forma de carta dirigida a Mons. Fellay, pues es evidente que si el Superior General tuviera una actitud clara y firme ante las autoridades romanas, la FSSPX sería invulnerable a la estrategia de “dividir para conquistar”.


Traducido de Catholic Family News

Una sociedad dividida en contra de sí misma:
Los miembros de la FSSPX deben conservar la unidad interior

Por Brian McCall
17 de enero del 2018

Al menos desde principios del 2011, parece haber una corriente interminable de informes en la blogosfera y hasta en los medios de comunicación de la corriente dominante, de que Mons. Bernard Fellay está preparado para firmar un arreglo con Roma.  La más reciente ola de la supuesta capitulación se presentó este último verano [boreal, invierno nuestro]. Sin embargo, en el otoño del 2017 [nuestra primavera], Mons. Fellay y la FSSPX siguen en la misma postura respecto de Roma. A lo largo de estos años de anunciados compromisos, una cantidad de sacerdotes y de fieles, ha abandonado preventivamente el barco, señalando que un quiebre con la FSSPX era necesario, antes de que sucediese el anunciado compromiso. Cada vez que una o varias personas rompen la unidad de la Fraternidad, ellos declaran que Mons. Fellay camina hacia un trampa romana -la regularización canónica- y que deben marcharse antes de que se cierre la trampa. Roma, dicen, no quiere otra cosa que no sea la destrucción de la Fraternidad y el legado de su fundador y que una “regularización” es la carnada empleada para atraer a la Fraternidad hacia una trampa mortal.

Las verdaderas trampa y carnada

Supongamos que estas aseveraciones son ciertas, que las autoridades romanas comparten el deseo común de destruir a la FSSPX. ¿Y si la trampa y la carnada fuesen algo completamente diferente de los que plantean los desertores? Tal vez no sea Mons. Fellay quien está decidido a caer en la trampa, sino, por el contrario, son los desertores los que, en el curso de los años, involuntariamente han mordido la carnada.

Los modernitas están claramente amenazados por cualquier intento de adherir a la Tradición y de esta manera, buscan su destrucción o al menos su contención. Sin embargo, hay muchas formas de alcanzar este fin. Una forma podría ser engatusar a la FSSPX, con un reconocimiento canónico destinado a someterla al poder de Roma, a fin de aplastarla. Pero deberíamos considerar la posibilidad de que estrategia fuese un poco más sutil, es decir, forzar a la FSSPX a un continuo estado de división y de deserciones, de manera que el número de sus miembros se mantenga lo suficientemente bajo como para poder ignorarla, en lugar de atraer a la Fraternidad a la Iglesia conciliar. Si esta fuese la estrategia, los modernistas podrían estar usando la constante posibilidad recurrente de dividir para conquistar.

Una revisión de los últimos 40 años sugeriría que una estrategia de “dividir a la FSSPX para reducir su influencia” parece explicar la conducta de las autoridades romanas. Aunque recurriendo a diferentes instrumentos, el fin parece perfectamente claro: Hacer que tantos sacerdotes y religiosos como sea posible, dejen la FSSPX, de manera que su crecimiento sea artificialmente controlado.

Dividir para conquistar

La deserción de sacerdotes ha sido el golpe más destructivo en contra de la FSSPX. Comenzando con la defección de 9 sedevacantistas, a comienzos de la década de 1980, la Fraternidad constantemente ha estado librando una batalla para reemplazar las bajas, en lugar de crecer orgánicamente, con nuevas vocaciones. Un cálculo conservador sugiere que, a no ser por las deserciones, en los pasados 40 años, la FSSPX tendría más de 1.800 sacerdotes y religiosos (FSSPX propiamente tales, más las comunidades afiliadas). El Vaticano se vería enfrentado a una realidad bastante diferente, si Mons. Fellay hablase en nombre de tantos sacerdotes y religiosos.

La estrategia vaticana desde 1988 hasta comienzos de la década del 2000 parecía un intento por quebrar la FSSPX, engatusando a sacerdotes individuales (o en pequeños grupos), con la opción de una situación regularizada. En dichos casos, la carnada empleada fue iniciar su propia FSSPX, con reconocimiento canónico. El primer grupo desertó en julio de 1988, después de las consagraciones. Unos cuantos sacerdotes más desertaron debido a los engaños vaticanos, a lo largo de la década de 1990 y a comienzos de los años 2000. El trato con la Unión San Juan María Vianney, de Campos, fue el éxito más significativo de esta estrategia de engatusar con la zanahoria de formar un nuevo grupo regularizado. Hacia el año 2010 el éxito de esta estrategia se estaba evaporando. No hubo muchos más movimientos después de la defección de Campos y la FSSPX se empezaba a reconstruir. Si mi hipótesis es la correcta, fue entonces que el Vaticano cambió sus tácticas. Comenzaron a hacer agitar su zanahoria delante de la propia Fraternidad, adornando el cebo, para dar la impresión de que Mons. Fellay picaría, a sabiendas de que él rechazaría sus exigencias de último minuto. De hecho, este nuevo enfoque  ha producido dos efectos perjudiciales: (1) Ha causado más deserciones, por temor al compromiso y (2) Ha mantenido a la FSSPX bajo el estigma de la irregularidad canónica.

Tal estrategia explicaría el ciclo de “discusiones doctrinales” y de “acercamiento” que presenciamos entre el 2009 y el 2012 y nuevamente entre el 2015 y el 2017. El Vaticano siempre lo hace aparecer como si la regularización de la FSSPX fuese inminente. Hasta han dado pasos concretos, para hacer más plausible el cuento (por ejemplo, el Motu Proprio otorgando mayor tolerancia a la vieja Misa, la anulación de las excomuniones de 1988, el otorgamiento de jurisdicción ordinaria para la confesión y la celebración de matrimonios). Sugieren que es posible una relajación a la adhesión total al Vaticano II. Según crecen las expectativas, crecen los temores y las teorías conspirativas que sostienen que la capitulación está allí, a la vuelta de la esquina. El resultado es el mismo: nuevamente los sacerdotes y los fieles empiezan a abandonar el barco. Y entonces, a la hora undécima, Roma añade una nueva exigencia que saben que Mons. Fellay rechazará, cerrándose el ciclo con la Fraternidad aún en una situación “irregular” y dejando a su paso un reguero de devastación entre las filas de la Fraternidad.

La nueva estrategia demuestra ser exitosa

Desde la perspectiva de los enemigos de la Tradición, esta nueva estrategia ha sido más exitosa que el atraer a individuos o a pequeños grupos a una regularización, como con los fundadores de la FSSP y los sacerdotes de Campos. Esta táctica de “atemorizar y dispersar” no ha resultado solo en la pérdida de sacerdotes y religiosos individuales, sino también de figuras de alta connotación y respetadas internacionalmente, de la Fraternidad. Esto también ha creado una cuña entre la FSSPX y varias órdenes religiosas previamente afiliadas, con el consiguiente apartarse de la Fraternidad, de monasterios y órdenes completas. Aún mejor, desde la perspectiva de los enemigos, no se traduce en que los sacerdotes a favor de la tradición y de la Misa Tradicional se vayan a la iglesia conciliar. Los desertores de esta etapa no han fundado  ni se han integrado a comunidades Ecclesia Dei; por el contrario, se han vuelto completamente independientes, dispersándose con los cuatro vientos.

Aunque es cierto que el precio del reconocimiento canónico para las comunidades Ecclesia Dei ha sido el compromiso y el silencio, su presencia dentro de la Iglesia conciliar sigue siendo una espina en el costado de los destructores modernistas. Incluso si callan acerca de la naturaleza ilícita de la Nueva Misa, propagan la conciencia de la vieja liturgia y predican algunas doctrinas tradicionales. Estos “problemáticos” sacerdotes conservadores u orientados a lo tradicional, serían menos problemáticos, si estuviesen fuera de la Iglesia conciliar y separados de la FSSPX. Esto disminuiría la influencia de la Tradición dentro de la corriente dominante de la Iglesia, debilitando, al mismo tiempo, el testimonio y la posición de la FSSPX, al reducir constantemente el número de sus miembros (no obstante el florecimiento de nuevas vocaciones). Esto redundaría también en la continua marginación de la Fraternidad, en el modernista crepúsculo del “no en plena comunión”.

Quizás los modernistas no sean tan maquiavélicos u organizados para montar un esquema tan grande, pero los resultados de los pasados 10 a 12 años parecen ser consistentes con ese plan. El último ciclo parece haberse extinguido de un modo familiar, con el Cardenal Müller exigiendo el uso de la declaración de fe post conciliar y la adhesión a todos los documentos del concilio y las enseñanzas de los papas post conciliares. Tras seis años de tratativas con Mons. Fellay, el cardenal debía saber que estas demandas sellarían el destino de las últimas conversaciones, con el rechazo de Mons. Fellay. Pero el ciclo ha brindado más frutos a los enemigos de la Tradición. El unilateral otorgamiento de jurisdicción para la celebración de los matrimonios, la última salva antes de matar el prospecto de reconocimiento, causó nuevas defecciones y divisiones en el corazón de la FSSPX, en Francia.

Unidos, permaneceremos, divididos, caeremos

Si mi teoría es correcta, entonces a principios de los años 2000, las autoridades del Vaticano cambiaron de estrategia, desde el engatusar a individuos y a pequeños grupos, con la regularización, a causar la división dentro de la FSSPX, creando la apariencia de una regularización que realmente nunca se concreta. Si es cierto, entonces no es Mons. Fellay el que ha caído en la trampa sino, más bien, los sacerdotes que abandonaron al prelado y a la FSSPX, a la que habían hecho promesas. Con su deserción, han debilitado a la fuerza más efectiva de la Tradición, que jamás haya visto la Iglesia post Vaticano II, todo por temor a un hipotético compromiso con Roma, compromiso que jamás ha existido. En lugar de enfrentar a los modernistas con miles de sacerdotes y religiosos, el clero y las almas consagradas de la Fraternidad suman menos de 700, mientras las filas de desertores sufren nuevos quiebres y el aislamiento. Los enemigos de la Tradición no podían esperar algo más.

En el Evangelio, Nuestro Señor nos dice: “Todo reino dividido está perdido y toda ciudad o familia dividida se viene abajo” (Mateo 12:25). Que todos los miembros de la FSSPX- sacerdotes, religiosos y laicos- tomen de corazón Su palabra y se esfuercen “por conservar la unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz” (Efesios 4:3).


Este artículo apareció originalmente en el número de noviembre del 2017 de Catholic Family News.

sábado, 20 de enero de 2018

"TENDENCIA CISMÁTICA"


La posición de los sacerdotes en Ecône está ahora decidida sobre la cuestión de los matrimonios con respecto a la jurisdicción dada por la Roma conciliar a los sacerdotes de la FSSPX: esta jurisdicción puede ser aceptada MORALMENTE.

Los seminaristas están aprendiendo en su clase de teología moral que es MORALMENTE BUENO aceptar esta dependencia jurídica para los matrimonios de los tradicionalistas (en el marco del nuevo código, por supuesto). Es posible que se hagan restricciones (p/ej no se aceptará a un padre de Taizé en el coro de una capilla de la FSSPX) pero se abandona el principio moral (sumisión y mezcla de la tradición con los modernistas locales) y la experiencia siempre ha demostrado que el abandono de los principios conduce a la catástrofe.

(…)

El P. Gleize asistió recientemente a una sesión de decanato en Francia: anunció claramente la nueva posición de Ecône con respecto a la aceptación de la jurisdicción conciliar. Afirmó que la negativa de esta jurisdicción podría equipararse a una TENDENCIA CISMÁTICA. Esta posición es ahora la del P. Benoît de Jorna [director del seminario de Ecône. Nota de NP].

domingo, 14 de enero de 2018

COMENTARIO ELEISON Número DXLVIII (548) - 13 de enero de 2018


La Fe Es Crucial – II
Dios es invisible, pero siempre está allí.
El hombre debe creer en Él, para Su Cielo compartir.
Su Excelencia,
Hablando con un sacerdote de Indulto (uno que dice la verdadera Misa pero obedece a los oficiales de la Iglesia en Roma) me he confundido acerca de Mons. Lefebvre y la posición que tomó en defensa de la Fe. Yo pensaba que él estaba en lo correcto, pero ahora no estoy tan seguro. He aquí algunos de los argumentos del sacerdote:
1 El Arzobispo desobedeció a Roma. Esto prueba que él era orgulloso.
2 Si él hubiera desistido de su Fraternidad y seminarios para obedecer a Roma, hubiera sido heroico.
3 Si él desobedeció a Roma para salvar la Tradición, hizo el mal para traer el bien, lo que está mal.
4 Obedecer a un Papa tan errado como el Papa Francisco es un martirio, por el que se imita a Cristo.
5 Para Mons. Fellay entrar en las fauces del león romano es, en términos espirituales, heroico.
Estimado señor,
En tiempos sanos la Iglesia Católica les da a las almas una dirección clara de lo que es verdadero o falso, correcto o equivocado, y usted no estaría en confusión. Pero desde el Concilio Vaticano Segundo (1962–1965) estos no han sido tiempos sanos, porque los mismos jefes de la Iglesia en ese Concilio abandonaron la verdadera religión Católica de Dios y adoptaron una falsa religión hecha por el hombre, a la que podemos llamar Conciliarismo. Así que desde los años 1960 los Católicos han estado confundidos desde arriba hasta abajo de la Iglesia, al tratar de ir en dos direcciones al mismo tiempo. Por ejemplo, este sacerdote de Indulto dice la Misa de la verdadera religión, mientras que intenta obedecer a los romanos dedicados a la falsa religión. No es de extrañar que usted se confunda al escucharlo. Y usted seguirá confundido hasta que comprenda perfectamente la diferencia entre la verdadera religión de Dios y el Conciliarismo de los hombres – puede ser que Dios quiera que usted haga un poco más de tarea.
Un Católico es un Católico por la Fe que cree, por los sacramentos que recibe y por la jerarquía que obedece. Pero es un Católico primeramente por su Fe, sin la cual no le conciernen los sacramentos Católicos o la jerarquía. Por lo tanto, la Fe Católica es fundamental para un Católico, y es esa Fe que los oficiales romanos abandonaron en el Vaticano II para salir de la sintonía con Dios hacia la sintonía con hombre moderno. Luego, el Conciliarismo es fundamentalmente diferente del Catolicismo y crea un punto de vista bastante diferente desde el cual situar el orgullo, el heroísmo, la obediencia, etc. El punto de vista Católico es verdadero, el punto de vista Conciliar es falso. Entonces, en cuanto a los argumentos del sacerdote de Indulto:
1 El Arzobispo no era orgulloso, porque él estaba defendiendo la verdad de Dios y poniendo a Dios antes que a los hombres. Por el contrario, herejes como Lutero y los Conciliaristas son orgullosos porque están desafiando a Dios para agradar a los hombres.
2 Él fue heroico por no ceder ante Roma, y por resistir a Roma para poner a Dios primero.
3 Cuando hizo lo que hizo para salvar la Tradición, no hizo mal sino bien para alcanzar un bien.
4 El martirio Católico reposa en sufrir daño y muerte no por cualquier causa, sino solamente por la verdadera Fe Católica. El Arzobispo sufrió un verdadero martirio al no ceder ante los Papas que se equivocaban, y al hacer todo lo que pudo para hacer que ellos vieran cómo estaban abandonando la verdadera Fe.
5 Sus sucesores, por el contrario, al hacer todo lo que pueden desde por lo menos el año 2000 para poner la Fraternidad del Arzobispo bajo el control de los romanos Conciliares, no son de ningún modo heroicos, porque están poniendo al hombre antes que a Dios. Tampoco son mártires, ni están imitando a Cristo, pero sí son orgullosos.
Estimado Señor, espero que a estas al turas pueda ver que todo en la Iglesia debe ser juzgado a la luz de la Verdad y de la Fe. Esto es porque la fe de un hombre o la falta de ella es su actitud básica hacia Dios. Un hombre puede decidir ir al Infierno si quiere, pero si quiere ir al único verdadero Cielo del único verdadero Dios, entonces debe comenzar creyendo en Él, de acuerdo a la verdadera Fe.
Kyrie eleison.

viernes, 12 de enero de 2018

UN PASO MÁS HACIA LA "REGULARIZACIÓN" SUICIDA DE LA FSSPX: SE PEDIRÁ A ROMA QUE RATIFIQUE LA ELECCIÓN DEL SUPERIOR GENERAL



FUENTE: LA CROIX (El énfasis con negrita ha sido agregado por NP)


LA FSSPX ELEGIRÁ A SU NUEVO SUPERIOR EL MES DE JULIO

Marie Malzac, 12/01/2018
En su sitio, la FSSPX indicó el lunes 8 de enero que se llevará a cabo este verano en Suiza su cuarto capítulo general, en el curso del cual sus responsables deberán elegir el Superior general y sus dos asistentes.
Casi 50 años después de su fundación y 30 años después del cisma de Mons. Marcel Lefebvre, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) celebrará del 11 al 21 de julio su cuarto Capítulo General en Ecône, la ciudad suiza donde se encuentra su seminario internacional.
Esta asamblea, que reúne cada doce años a los miembros del Consejo general de la Fraternidad, los superiores de los seminarios y de los distritos, así como a los sacerdotes mayores, debe elegir a su nuevo Superior general y a sus dos asistentes, ha especificado "La Porte Latine", la página web oficial del distrito de Francia de la FSSPX.
El capítulo general es "sobre todo" la ocasión de "verificar que los estatutos se apliquen fielmente, siempre en el espíritu que presidió la fundación", dice el sitio. Para ello, varios aspectos de la vida de la sociedad serán revisados: "vida común y litúrgica, apostolado y administración, santificación de los miembros, combate por la fe".
En 2012 se celebró un capítulo llamado de administración, a mitad del mandato, para hacer una valoración de la vida de la sociedad.
Se trata de saber si somos realmente fieles a la misión principal del FSSPX, es decir, la santificación del clero", recuerda el P. Christian Bouchacourt, superior del distrito de Francia, a La Croix. Las relaciones con Roma estarán en el centro de las discusiones. “Además, tan pronto como un nuevo superior es elegido, la decisión es enviada inmediatamente al Vaticano", dice. Canónicamente, la votación debe ser ratificada por las autoridades romanas...
"Tensiones calmadas"
Bernard Fellay, de 59 años, es en teoría elegible para un tercer mandato. No hay candidatos declarados y el próximo superior debe ser elegido entre los miembros perpetuos de la congregación.
Después de una serie de declaraciones del monseñor Fellay hace unos meses en el sentido de un acercamiento con el Vaticano y las fuertes objeciones que sus declaraciones suscitaron en parte de las filas de la FSSPX, la calma parece haber vuelto.
“Al final del mandato, no es el momento de tomar decisiones importantes, hay una cierta actitud de espera", observa el P. Bouchacourt, para quien "las tensiones han amainado".
En mayo de 2017, la Fraternidad incluso destituyó a varios sacerdotes de sus funciones pues se mostraron hostiles a la política "de apertura" de la jerarquía lefebvrista. Este fue el caso del Padre Patrick de La Rocque, párroco de la emblemática parroquia de Saint-Nicolas-du-Chardonnet, en el corazón de París, "ocupada" por la FSSPX desde 1977.
Hoy en día, el FSSPX cuenta con 170 sacerdotes, 35 prioratos y más de 2.200 muchachos que asisten a sus escuelas en Francia.

jueves, 11 de enero de 2018

SÍ SÍ NO NO - BERGOGLIO: LA APOTEOSIS DEL SUBJETIVISMO EMOCIONALISTA (III)




SÍ SÍ NO NO vía Adelante la Fe

Bergoglio: la apoteosis del subjetivismo emocionalista (III)

Dios no es católico

Una de las frases shoc del papa Francisco es «Yo creo en Dios. No en un Dios católico, no existe un Dios católico, existe Dios» (A. M. Valli, 266. Jorge Mario Bergoglio. Franciscus P. P., Macerata, Liberilibri, 2017, p. 13, nota 2[1]).

Ahora bien, «católico» significa «universal». La «catolicidad es la tercera nota de la Iglesia católica, como dice el Credo Niceno-Constantinopolitano. En efecto, la Iglesia de Cristo (y, por tanto, de Dios, ya que Cristo es el Verbo Encarnado, verdadero Dios y verdadero hombre) es la humanidad social y sobrenaturalmente organizada en Cristo, que por su naturaleza abraza a todoslos individuos de la raza humana (si no en acto, al menos en potencia) y es, por tanto, universal, o sea, católica[2]Si Dios no fuera universal o «católico», la Iglesia fundada por El no sería católica y el Credo Niceno-Constantinopolitanoestaría equivocado, lo cual es imposible porque en él se encuentra infaliblemente compendiada toda la fe de la Iglesia.

La Revelación misma nos presenta a la Iglesia como el reino de Dios sobre toda la tierra (cfr. las parábolas del «reino»[3]) hasta el fin del mundo (Jn., XX, 21; Mt., XXVIII, 18-19) y por ello la Iglesia es llamada «católica», o sea, universal. La Iglesia es, pues, la continuación en la tierra del Verbo Encarnado, es su Cuerpo Místico (Rom., XII, 4-6; 1 Cor., XII, 12-27; Ef., IV, 4), que obra en la humanidad entera la obra de la Redención divina. Pues bien, la unión de la humanidad redimida (al menos en potencia) en Cristo abraza a todos los hombres y es universal o «católica».

Además, se reconoce a la verdadera Iglesia de Cristo apartir de las cuatro notas (entre las cuales la «catolicidad»)[4] y, como aquellos que se apropian del nombre de cristianos son los Protestantes, los Cismáticos llamados «Ortodoxos» y los Católicos, la verdadera Iglesia de Cristo es la «católica». Negar que Dios es «católico» lleva a negar la tercera nota de la Iglesia de Cristo como es revelada en el Evangelio y como es definida por la Iglesia (Credo Niceno-Constantinopolitano; Concilio Vaticano I, DB, 1794). En efecto, el Protestantismo carece de «catolicidad» o universalidad, ya que está dividido en muchísimas sectas, que no están presentes de manera verdaderamente conspicua y simultánea en todo el universo. Lo mismo se puede decir de las iglesias cismáticas llamadas «ortodoxas», ya que están restringidas a las regiones orientales de Europa.

Finalmente, en cuanto a la noción misma de Dios, ya sea conocido con la luz de la sola razón natural[5] como Causa primera y universal de todo el mundo, ya sea conocido gracias a la Revelación sobrenatural[6], ya sea definido dogmática e infaliblemente por el magisterio de la Iglesia[7], se puede decir que El es la Causa primera, trascendente e incausada de todo el universo y, por tanto, es universal, infinito, omnipresente y «católico».

Por tanto, afirmar que Dios no es «católico», significa implícitamente negar la Redención universal de la Santísima Trinidad a través del Verbo Encarnado[8].
Valli concluye acertadamente: «La afirmación de Francisco da un ulterior empujón formidable a la idea de que la Iglesia, precisamente en cuanto católica, es custodia de la verdad y parece inscribirla en el partido del relativismo» (op. cit., p. 172).

La acogida

Acertadamente advierte Valli que «acogida es un término demasiado vago y genérico. ¿Qué significa acoger? ¿A quién acoger? ¿Y cómo? ¿Es la solución abrir las puertas o más bien impedir que la gente se vaya? ¿Continuando abriendo las puertas, no se favorece quizá la fuga? Los problemas deben ser resueltos en los Países de origen de los migrantes, trabajando para que las condiciones de vida mejoren en su País. Lanzar llamadas genéricas corre el riesgo de hacer más mal que bien a la causa de la acogida» (op. cit., p. 92).
Además, Europa debe defender legítimamente su civilización. En efecto, «como cristianos no podemos olvidar que la civilización europea se salvó gracias a quienes se enrocaron en monasterios y en abadías fortificadas. Y si nuestros antepasados, en algunos momentos cruciales [Poitiers, Lepanto, Viena, ndr], no hubieran usado incluso la fuerza, ahora no seríamos lo que somos. […]. Europa en repetidas ocasiones se defendió, heroicamente, contra quien intentó hacer de ella una tierra de conquista religiosa […] muchas veces hizo de barrerra frente al islam. La acogida indiscriminada de la que habla el Papa no puede ser una solución […], la acogida no puede convertirse en un absoluto» (op. cit., pp. 92-93).
Santo Tomás de Aquino, en la Suma Teológica (I-II, q. 105, a. 3), explica que «con los extranjeros puede haber dos tipos de relación: una de paz y otra de guerra» (in corpore).

El ofrece el ejemplo de los judíos que en la Antigua Alianza tenían tres posibilidades de vivir de manera pacífica con los extranjeros: 1º) cuando los extranjeros pasaban por su territorio como viajeros; 2º) cuando los extranjeros emigraban a la Tierra Santa para vivir en ella como forasteros; en estos dos casos la Ley judicial imponía preceptos de misericordia: «No aflijas al extranjero»[9] y «No molestarás al extranjero»[10]; 3º) cuando los extranjeros querían entrar completamente en la colectividad de los judíos, en su rito y en su religión. En este tercer caso se procedía con orden. Ante todo no se les acogía inmediatamente como compatriotas y correligionarios.

Incluso Aristóteles enseñaba que «se pueden considerar como ciudadanos sólo aquellos que comenzaron a estar presentes en la Nación que hospeda a partir de su abuelo» (Política, libro III, capítulo 1, lección 1).

Este punto es el que más interesa. En efecto, acogiendo a los extranjeros y no teniendo ellos todavía un gran amor del bien público de la Nación que les hospeda, podrían dañar a la Nación. Por ello son considerados como ciudadanos integrados sólo los extranjeros de tercera generación, o sea, establecidos en la Nación a partir del abuelo.

Esta es una de las partes todavía actuales de la Ley judicial, que nos puede aclarar las ideas sobre la acogida de los musulmanes, los cuales desembarcan en masa en Italia y se establecen en ella.
Acoger a millones de musulmanes que no quieren integrarse podría dañar a la Nación. El cardenal Biffi, en 1999, dijo que, si Europa no vuelve a convertirse en cristiana, sería islamizada.

En este caso, las enseñanzas del Angélico nos aconsejarían que no acogiéramos a los inmigrantes inmediatamente como compatriotas y especialmente correligionarios, también porque hoy ellos siguen firmes en la observancia de la religión islámica y no tienen ningunas ganas de integrarse (con excepciones que confirman la regla) en nuestra cultura y religión, sino que antes bien la detestan y querrían destruirlas.
Desgraciadamente los hombres de Iglesia piensan y actúan de manera diametralmente opuesta a los consejos dados por Santo Tomás.
Está claro que para el Angélico se puede permitir a los extranjeros que están de paso por la Nación (si son pacíficos y si se integran en la cultura y en la religión del País que les acoge), que se queden en ella.
Bergoglio y el islam

El islam niega la divinidad de Cristo y la Trinidad de las Personas divinas en unidad de sustancia, esto es, desconoce los dos dogmas principales del Cristianismo.
Además, como advierte Valli, citando al famoso islamólogo el padre Samir Khalil Samir, Mahoma realizó más de 60 guerras. «Pues bien, si Mahoma es el modelo excelente del Corán, no sorprende que algunos musulmanes usen también la violencia a imitación del fundador del islam. […]. La violencia está en el Corán. El Papa, al sostener que el verdadero islam y una interpretación adecuada del Corán se oponen a toda violencia, no describe, esgraciadamente, una realidad, sino que expresa un deseo» (op. cit., p. 103).
Además, cuando Francisco parangona al Isis al envío de los Apóstoles para convertir a todo el mundo por parte de Jesús (op. cit., p. 104, nota n. 78), hace un parangón que no se mantiene en pie. Valli responde acertadamente: «toda religión, comprendida la cristiana, puede ser usada de manera fanática y violenta. Pero sostener que el cristianismo y el islam sean, en este sentido, reflejo el uno del otro no es correcto» (op. cit., p. 105).
Agradar al mundo 

En marzo de 2016, un sondeo Gallup realizado en 64 Naciones sentencia: «el papa Francisco es el líder más popular en el mundo. Católicos y judíos son los grupos religiosos con la mejor opinión sobre el Pontífice. […]. El papa Francisco es un líder que trasciende su propia religión» (op. cit., p. 141).
Valli advierte que «una gran popularidad puede empujarte incluso a decir y a hacer, conscientemente o no, lo que el mundo quiere. […]. El precio es alto sobre todo en el plano doctrinal. Y la barca de Pedro, sin un contramaestre doctrinalmente prudente, corre el riesgo de encallar fácilmente o, peor todavía, de acabar en los arrecifes de la modernidad. […]. En el momento en que un Papa, como en el caso de Francisco, agrada tanto a aquellos que no han escondido jamás su lejanía y hostilidad contra la Iglesia, ¿no es legítimo interrogarse sobre lo que va predicando el sucesor de Pedro?» (op. cit., pp. 143-144).
Conclusión

Al final de su libro, Aldo Valli hace un resumen de las cosas que dejan perplejos sobre Bergoglio en cuanto Papa: 1º) el riesgo de hacer nacer un estilo eclesial «arbitrario», que va sustituyendo al de la doctrina; 2º) una cierta falta de competencia doctrinal y teológica o, peor todavía, el desinterés por la doctrina y la teología en favor de la pastoral, la exhortación y la praxis; 3º) la tendencia a ceder a la atracción de la popularidad y del sentir común.
En cambio, la pastoral debe tener como su principio y fundamento la teología dogmática y moral. Jesús es Maestro y después Pastor y Sacerdote. En efecto, enseña antes la verdad y el Evangelio, después indica los Mandamientos que deben cumplirse para llegar al Cielo y finalmente da a los hombres la gracia santificante para recorrer el camino que lleva a él.
Los fieles necesitan un camino seguro, una doctrina y una moral ciertas para recorrer la via ad Patriam. Necesitan de una «roca» sobre la que apoyarse, una roca que les dé estabilidad, unidad, firmeza y fundamento, quitada la cual todo se derrumba y se precipita en el abismo de la nada. El card. Sarah ha dicho que «la mayor injusticia es dar a los necesitados solamente comida, mientras que necesitan a Dios» (op. cit., p. 191, nota n. 153).

Al final de lo que se ofrece en el libro de Aldo Valli, se puede parangonar el pontificado de Francisco I a la «cultura» pop, que no ejercita la inteligencia para nada, o sea, él piensa, habla y actúa sin objeto y sin finalidad. En efecto, la cultura pop se distingue como una cultura del hacer más que del saber, en la que, para dejar espacio a la espontaneidad, se prefiere no saber, en la que la práctica cuenta más que la teoría. El pop consigue triunfar, en Italia como en otros sitios, a pesar de la barrera lingüística del inglés. El motivo reside probablemente en el hecho de que el significado de la palabra es lo último que se percibe. Esta dimisión del significado de la palabra explica el deseo de identificarse con el pop star de turno que domina actualmente en el mundo católico y que es Jorge Mario Bergoglio. El nexo de esta gran ola es un vago sentimiento, muy, demasiado, anterior a la fe, a la doctrina y a la moral. Sin embargo, la práctica del catolicismo ha exigido siempre el ejercicio del intelecto y de la voluntad.

Sin embargo, no perdamos el ánimo. Jesús prometió solemnemente: «Las puertas del infierno no prevalecerán» (Mt., XVI, 18) y la Virgen en Fátima dijo: «¡Al final mi Corazón inmaculado triunfará!». Los Padres hablaron de las crisis que la Iglesia sufriría en el curso de los siglos, pero nos han también tranquilizado.
San Beda el venerable escribió: «En este pasaje del Evangelio de Marcos (VI, 47-56) se escribe acertadamente que la Nave (o sea, la Iglesia) se encontraba en medio del mar, mientras Jesús estaba solo en tierra firme: ya que la Iglesia no solamente es atormentada y oprimida por tantas persecuciones por parte del mundo, sino que algunas veces es también ensuciada y contaminada de manera que, si fuera posible, su Redentor en estas circunstancias, parecería haberla abandonado completamente» (In Marcum, cap. Vi, lib. II, cap. XXVIII, tomo 4) y San Ambrosio de Milán: «La Iglesia es semejante a una nave que es continuamente agitada por las olas y por las tempestades, pero no podrá naufragar jamás porque su palo mayor es la Cruz de Jesús, su timonel es Dios Padre, el guardián de su proa el Espíritu Santo, sus remeros los Apóstoles» (Liber de Salomone, c. 4).

La conclusión, pues, me parece obvia: «el remedio para un mal tan grande como «un Papa infame» y para la crisis en la Iglesia en tiempo de caos es la oración y el recurso a la omnipotente asistencia divina sobre Pedro, que Jesús prometió solemnemente» (Cayetano, Apologia de Comparata Auctoritate Papae et Concilii, Roma, Angelicum, ed. Pollet, 1936, p. 112 ss.).

Frente a esta apostasía rampante en el ámbito eclesial son cada vez más actuales y verdaderas las palabras pronunciadas hace alrededor de dos siglos por Teodoro Ratisbonne: «Lo que temo, en estos tiempos, es más una seducción que una persecución. Los enemigos de la Iglesia, hoy, se creen y se llaman cristianos, pero favorecen la herejía y el cisma. Lo que les hace muy peligrosos es la general debilidad de la fe en los católicos, el amor descontrolado de los placeres mundanos, la licencia inmoral generalizada. La mayor parte de los cristianos es cristiana sólo de nombre. Jesús no es conocido ni amado sobrenaturalmente. Por tanto, me parece necesario que, para curar una sociedad tan gravemente enferma, Dios la castigará dura pero a la vez misericordiosamente: en efecto, Dios hiere sobre todo para curar» (Le Très Révérend Père Marie-Théodore Ratisbonne. D’après sa correspondance et les documents contemporains, Parigi, Poussielgue, 1903, tomo II, p. 188).

Antonius

(Traducido por Marianus el eremita)
[1]El libro (210 páginas, 16 euros) puede solicitarse a Liberilibri, tel. 0732. 23. 19. 89; fax 0732. 23. 17. 50; email ama@liberilibri.it
[2]Cfr. Santo Tomás de Aquino, In Symbolum Apostolorum expositio, aa. 7-8).
[3]Cfr. Mt., XIII, 24; Mc., IV, 30; Lc., XIII, 18; 33, 44-47; Lc., XVIII, 23; Jn., XII, 24.
[4]Concilio Vaticano I, DB, 1794.
[5]Cfr. Santo Tomás de Aquino, S. Th., I. p. 2.
[6]Cfr. Sab., XIII; Rom., I.
[7]Cfr. Concilio Vaticano I, sesión III, canon 2.
[8]Cfr. Santo Tomás de Aquino, S. Th., III, q. 8.
[9]Exodo, XXII, 21.

[10]Exodo, XXIII, 9.

martes, 9 de enero de 2018

DOMINICOS DE AVRILLÉ: ¿FRANCISCO ES HEREJE?





Fuente (Traducción de NP. Subrayado agregado por NP)

DOMINICOS DE AVRILLÉ

Editorial de Le Sel de la Terre 102
Otoño de 2017

¿FRANCISCO ES HEREJE?

La corrección filial

Una carta de veinticinco páginas, fechada el 16 de julio pasado y firmada por cuarenta clérigos y universitarios, fue entregada al papa Francisco el 11 de agosto. Fue hecha pública el 24 de septiembre (1).

Su título es: Correctio filialis de haeresibus propagatis (corrección filial con respecto a la propagación de herejías). Ella afirma que el papa, por su exhortación apostólica Amoris lætitia, así como por otras palabras, acciones y omisiones respecto a ésta, ha sostenido siete proposiciones heréticas con respecto al matrimonio, a la vida moral y a la recepción de los sacramentos, y que él estuvo en el origen de la difusión de estas opiniones heréticas en el seno de la Iglesia Católica.

Citemos algunos extractos de esta “corrección”:

“Por medio de palabras, hechos y omisiones, y por medio de pasajes del documento "Amoris laetitia", Su Santidad ha apoyado, directa o indirectamente, y propagado dentro la Iglesia, (con un grado de conciencia que no buscamos juzgar), tanto por oficio público como por acto privado las siguientes proposiciones falsas y heréticas:

1. "Una persona justificada no tiene la fuerza, con la gracia de Dios, para seguir las exigencias objetivas de la ley divina, como si cualquiera de los mandamientos de Dios fuera imposible para los justificados; o como significando que la gracia de Dios, cuando produce la justificación del individuo, no produce invariablemente y de su propia naturaleza, la conversión de todo pecado grave, o no es suficiente para la conversión de todo pecado grave."

Todas estas proposiciones contradicen verdades que son divinamente reveladas, y que los católicos deben creer con el asentimiento de la fe divina”.

No es la primera vez que el papa es acusado de enseñar herejías: el 29 de junio de 2016, cuarenta y cinco teólogos le dirigieron al Decano del Sacro Colegio, el Cardenal Angelo Sodano, un estudio crítico de la exhortación Amoris laetitia, donde diecinueve proposiciones del documento romano fueron censuradas (2). Allí se encuentran las siete proposiciones que son reproducidas en la “corrección filial”.

Pero este último documento parece ir más lejos, no solamente porque se le hizo una extensa publicidad, sino también porque dos obispos le aportaron su firma (3).

Esto nos lleva a plantear algunas preguntas: ¿Se puede acusar al papa de herejía? ¿está probada la herejía del papa? ¿qué sucedería en tal caso?

Nisi fide devius

Por principio, cabe preguntarse si está permitido acusar al papa de propagar herejías. En efecto, ¿quién puede juzgar al papa?

La respuesta a esta pregunta es conocida desde la alta edad media. El canonista Graciano, en su célebre Decreto (libro de referencia para el derecho canónico hasta el Código editado por Benedicto XV en 1917) escribió:

Si un papa es encontrado negligente en cuanto a su salvación y la de sus hermanos, relajado y pernicioso en sus acciones y silencioso cuando él debería hablar, lo que es particularmente pernicioso para él y para los otros, sin embargo, aún si lleva tras de sí, en grupos enteros, a innumerables multitudes de personas que, como él, serán entregadas al príncipe de las tinieblas para ser severamente castigadas por la eternidad; que ningún mortal sea tan temerario para inculparlo respecto a sus faltas, pues es a él a quien pertenece el derecho de juzgar a todo el mundo sin que nadie pueda juzgarlo, a menos que sea hallado desviado de la fe. Que todos los fieles oren más bien por su salvación, con tanta más insistencia sabiendo que su propia salvación depende predominantemente, después de Dios, de la salud espiritual de él (4).

Esta excepción: “a menos que sea hallado desviado de la fe” significa claramente que si el papa se desvía de la fe, se puede hacer un juicio en su contra. Esta es la opinión común de los teólogos posteriores a Graciano (5).

¿La herejía del papa está probada?

Hemos citado la primera proposición herética que los autores de la “corrección filial” reprochan al papa.

En primer lugar podemos observar que el papa no escribió esta frase. La “corrección filial” se apoya en dos párrafos de Amoris laetitia que dan a entender que este es el pensamiento del papa. Son los párrafos 295 y 301 (6).

Enseguida observamos que la “proposición herética” señalada por los autores de la “corrección filial” no ha sido condenada tal cual por el magisterio. Para demostrar que esta proposición es herética, la “corrección filial” debe apoyarse sobre los textos del magisterio, especialmente un pasaje del concilio de Trento (7).

Hay por lo tanto un cierto margen que puede permitir al papa responder que no se le ha comprendido y que sus afirmaciones no caen bajo las condenaciones precedentes del magisterio. Esto es por otra parte lo que hizo, pretendiendo incluso que su enseñanza es perfectamente tomista:

Frente a algunos que “sostienen que la moral que está a la base de Amoris Laetitia no es una moral católica o, al menos, que no es una moral segura”, el papa afirmó que "la moral de Amoris laetitia es tomista, la del gran Tomás" (8).

Nosotros diremos sobre este punto que la “correctio filialis” muestra que el papa Francisco favorece la herejía, en la medida en que las proposiciones “heréticas” enunciadas son consecuencias lógicas de las palabras y escritos del papa. Pero la herejía del papa, la herejía formal y consciente, todavía no ha sido probada

¿Y si se prueba que el papa es hereje?

Evidentemente, los autores de la correctio filialis podrían insistir y llegar a demostrar que el papa es verdaderamente hereje. Si ellos llegaran a convencer a un número suficiente de obispos, incluso cardenales, para que este juicio pueda ser considerado como un juicio de la Iglesia católica, entonces nos encontraríamos en la hipótesis contemplada por Juan de Santo Tomás y la mayoría de los teólogos: un tal papa perdería el pontificado, porque la Escritura nos aconseja evitar el hereje después de una o dos advertencias y es imposible evitar al papa reinante. Nos remitimos al estudio de Juan de Santo Tomás “De la deposición del papa” (9).

Sin embargo, tal hipótesis sigue siendo altamente improbable hoy en día.

En efecto, por una parte estamos en la época de la “decadencia del coraje” y es previsible que pocos clérigos estén dispuestos a “arriesgar su sotana” para reprocharle al papa sus herejías a riesgo de perder su situación.

Por otra parte, podemos observar que la mayor parte de los autores de la corrección filial forman parte de los medios “ralliés” que han aceptado los más graves errores (los errores doctrinales del último concilio) queriendo luchar contra las consecuencias morales de esos errores. Por eso, para criticar al papa Francisco, ellos se apoyan sobre el magisterio conciliar (Vaticano II, nuevo código, Paulo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI).

La nueva religión

Sin duda, la “corrección filial” se esfuerza para mostrar que los errores del papa tienen su origen en el modernismo y el protestantismo. Sin embargo, está lejos de denunciar las verdaderas raíces de estos errores y la amplitud del mal.

Dejaremos a Mons. Lefebvre la palabra al final. Al final de su última conferencia espiritual el 11 de febrero de 1991, describió en pocas palabras la nueva religión que está tomando forma ante nuestros ojos (10). Éstas ultima verba (últimas palabras) dirigidas a los seminaristas de Écône tienen un valor de testamento.

Después de haber explicado que numerosos obispos y sacerdotes, antes del concilio, tenían ya una fe muy disminuida porque no creían verdaderamente en la gracia y que ellos empleaban medios puramente humanos y soluciones naturales, Mons. Lefebvre continuó diciendo:

“Ahora, no es una fe disminuida la que tienen, sino que ellos tienen verdaderamente otra religión, ellos tienen otros principios. […] Ahora ellos están dirigidos por otros principios, por otra religión verdaderamente”.

Y el fundador de Écône insistió sobre la gravedad de la situación. Pues cuando la fe disminuye se puede esperar que se pueda revivir, pero “cuando se reemplaza la religión por otra religión, entonces es mucho más grave”.

¿Cuáles son estos nuevos principios absolutamente contrarios a los de la Iglesia?

“Para ellos a partir de ahora, para muchos de estos teólogos modernos, es Nuestro Señor Jesucristo quien despierta en las almas de todos los hombres (de cualquier religión) los pensamientos religiosos que puedan tener”.

El pensamiento de Dios, el impulso hacia Dios, puede ser realizado por fetiches, por ceremonias paganas, incluso por ceremonias criminales, que exigen el crimen; poco importa, el solo hecho de que los hombres tengan en lo profundo de sus almas el pensamiento de Dios, ese pensamiento de Dios, es Jesucristo quien lo suscita, cualquiera que sea su realización.

Así que habría un “substratum religioso” en cada alma, suscitado, pretenden, por Nuestro Señor Jesucristo. Mons. Lefebvre creía que esto es "una inversión de la doctrina católica" y que tal doctrina es "blasfema", ya que Nuestro Señor estaría en el origen de todos los horrores de las falsas religiones y de las sectas.

En conclusión, las “herejías del papa” son indudablemente muy graves, pero igual de grave es “la nueva religión” que es impuesta a los católicos desde hace cincuenta años y que es la fuente de todos estos errores.

Ojalá que los autores de la “corrección filial” lo comprendan, que denuncien esta “nueva religión” y que no busquen un compromiso con ella (11).

Notas

1 Un sitio fue creado especialmente: www.correctiofilialis.org, donde se puede encontrar este texto en diversos idiomas.

2 Un análisis de este documento fue realizado por el P. Jean Michel Gleize, Courrier de Rome n° 595 de enero de 2017/La Porte Latine del 29 de enero de 2017.

3 Mons. Bernard Fellay, superior de la Fraternidad San Pio X y Mons.  René  Henry  Gracida, antiguo obispo de Corpus Christi, de 94 años.

4 Decreto  de  Graciano,  Pars  I,  D  40,  c. 6 :   “Si  papa  suæ  et  fraternæ  salutis negligens reprehenditur inutilis et remissus  in  operibus  suis,  et  insuper  a  bono taciturnus,  quod  magis  officit sibi  et  omnibus,  nihilominus  innumerabiles populos cateruatim  secum  ducit,   primo   mancipio gehennæ cum ipso plagis multis in eternum uapulaturus [ou:  uapulaturos].  Huius  culpas  istic redarguere presumit mortalium nullus, quia cunctos ipse iudicaturus a nemine est iudicandus, nisi deprehendatur a fide deuius ; pro cuius perpetuo  statu  uniuersitas  fidelium  tanto  instantius  orat,  quanto suam salutem post Deum ex illius incolumitate animaduertunt propensius pendere”.

5 Sobre esta cuestión del papa herético, se pueden remitir al estudio del P. GLEIZE ya mencionado, y al de JUAN DE SANTO TOMÁS O.P. “De la deposición del papa”, publicado en Le Sel de la terre 90, otoño de 2014, pág. 112.

6 AL 295: “En esta línea, san Juan Pablo II proponía la llamada «ley de gradualidad» con la conciencia de que el ser humano «conoce, ama y realiza el bien moral según diversas etapas de crecimiento». No es una «gradualidad de la ley», sino una gradualidad en el ejercicio prudencial de los actos libres en sujetos que no están en condiciones sea de comprender, de valorar o de practicar plenamente las exigencias objetivas de la ley”. AL 301  : “Por eso, ya no es posible decir que todos los que se encuentran en alguna situación así llamada «irregular» viven en una situación de pecado mortal, privados de la gracia santificante. Los límites no tienen que ver solamente con un eventual desconocimiento de la norma. Un sujeto, aun conociendo bien la norma, puede tener una gran dificultad para comprender «los valores inherentes a la norma» o puede estar en condiciones concretas que no le permiten obrar de manera diferente y tomar otras decisiones sin una nueva culpa”.

7 Concilio de Trento, sesión 6, can. 18, DS 1568. Observemos que los autores de la “corrección filial” se apoyan también en “san” Juan Pablo II (Reconciliatio  et pænitentia   y Veritatis splendor).

8 Encuentro informal con los jesuitas en Colombia, 10 de septiembre de 2017,  zenit.org

9 Le Sel de la terre 90, otoño 2014, p. 112. He aquí un breve extracto: “Debemos separarnos de los herejes según Tito (3, 10): “Al hereje, después de una primera y una segunda amonestación, rehúyele  (devita). Ahora bien, no se debe evitar a aquél que permanece en el (soberano) pontificado, al contrario, la Iglesia debe más bien estarle unida como a su cabeza suprema y comunicar con él; luego, si el papa es hereje, o la Iglesia debe comunicar con él, o debe ser depuesto del pontificado”.

10 Esta conferencia fue publicada parcialmente en internet. Ver por ejemplo: http://tradinews.blogspot.fr/2012/07/antimodernismeinfo-nous-revivons-le.html.

11 Como ejemplo de compromiso con la nueva religión, se puede citar al Cœtus internationalis Summorum Pontificum que organizó un congreso por el 10° aniversario de Summorum Pontificum: “El motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI, una nueva juventud para la Iglesia”. Un informe bastante favorable de este congreso fue publicado en el sitio de la FSSPX (Fuente: FSSPX/Italia - FSSPX.Actualités – 19/09/17). Este informe contrasta con el juicio de Mons. Tissier de Mallerais sobre este motu proprio en 2013: “La malicia de la jerarquía conciliar culmina con el uso que ella hace de la mentira y el equívoco. Así, el motu proprio del Papa Benedicto XVI que declara que la misa tradicional nunca ha sido suprimida y que su celebración es libre, armoniza esta libertad con condiciones contrarias a ella y llega a calificar la misa auténtica y su falsificación modernista de "formas extraordinaria y ordinaria del mismo rito romano."  (Le Sel de la terre 85, verano de 2013, pág. 15).