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lunes, 9 de septiembre de 2013

EL VERDADERO OBJETIVO DE MONSEÑOR FELLAY.- MAX BARRET.

LE COURRIER DE TYCHIQUE N° 464 (extracto).
La gota de agua.-
La declaración doctrinal –que permaneció secreta mucho tiempo- que Monseñor Fellay le envió al Cardenal Levada el 15 de abril de 2012, debe retener toda nuestra atención. Podemos leer allí en su artículo 7:
"Nosotros declaramos reconocer la validez del sacrificio de la Misa y de los Sacramentos celebrados con la intención de hacer lo que hace la Iglesia según los ritos indicados en las ediciones típicas del Misal romano y de los Rituales de los Sacramentos legítimamente promulgados por los papas Paulo VI y Juan Pablo II".”
Esto es el rechazo de las conclusiones del « Breve Examen Crítico de la Nueva Misa” presentada a Paulo VI por los Cardenales Ottaviani y Bacci:
“Como suficientemente prueba el examen crítico anexo, por muy breve que sea, obra de un grupo selecto de teólogos, liturgistas y pastores de almas, el nuevo Ordo Missae –si se consideran los elementos nuevos susceptibles de apreciaciones muy diversas, que aparecen en él sobreentendidas o implícitas– se  aleja de modo impresionante, tanto en conjunto como en detalle, de la teología católica de la Santa Misa tal como fue formulada por la 20ª sesión del Concilio de Trento que, al fijar definitivamente los «cánones» del rito, levantó una barrera infranqueable contra toda herejía que pudiera atentar a la integridad del Misterio”.
¡Monseñor Fellay se declaró dispuesto a reconocer la validez de la misa… por la simple “intención” del celebrante!
Pero nuestros motivos de preocupación no se limitan a esto. Porque la adhesión a Roma todavía es contemplada actualmente, incluso si se ponen condiciones, y a pesar de la nominación como “consejera papal” de Francesca Chaouqui, aparecida semi-desnuda en internet. Efectivamente, en la declaración de los tres obispos de la Fraternidad con ocasión del 25° aniversario de las Consagraciones (27 de junio 2013) descubrimos que hay contempladas dos soluciones para salir de la crisis: “sea que Roma regrese de modo rápido a la Tradición y a la fe de siempre – lo que restablecerá el orden en la Iglesia – , sea que se nos reconozca explícitamente el derecho de profesar de manera íntegra la fe y de rechazar los errores que le son contrarios, con el derecho y el deber de oponernos públicamente a los errores y a sus fautores, sean quienes fueren – lo que permitirá un comienzo de restablecimiento del orden”. 
Roma prepara actualmente la canonización de dos de los más grandes “fautores de errores” (Juan XXIII y Juan Pablo II), es utópico considerar su regreso a la Tradición. En cuanto a conceder a la Fraternidad el deber de oponerse públicamente a estos “fautores de errores” –canonizados- nos preguntamos cómo esta concesión podrá ser cumplida para cualquier efecto.
¿Retractación ?...
Respecto a esto, un doloroso incidente se produjo al final de la conferencia de Monseñor Fellay en la Universidad de la FSSPX en St. Malo el pasado 15 de agosto. El señor Jo Storez, tío de los Padres Olivier y Benoit Storez, conminó públicamente al obispo de retractar esta declaración doctrinal. En la confusión que le siguió, se pudo escuchar a Monseñor Fellay decir que el retiro de este texto fue anunciado por él en el otoño de 2012 y que equivalía a una retractación:
« Retirada o retractada, es lo mismo… retractada, si usted quiere ». Entonces el Padre de Cacqueray, ordenó al intruso salir –llamándolo por su nombre- y entonó en el micrófono el Salve Regina. ¡Que tristeza! ¿Por qué –por principio- fue conservada en secreto esta declaración?... Además, ¿qué crédito podemos darle los fieles a las declaraciones del Superior General que se aventura –aparentemente sin reflexión- en el reconocimiento tácito de una misa condenada tanto por Monseñor Lefebvre como por los eminentes teólogos que fueron los cardenales Ottaviani y Bacci?

El verdadero objetivo de Monseñor Fellay.
Ya no se puede dudar. Todas las acciones de Monseñor Fellay, todas sus declaraciones, tan nebulosas como sean- prueban que su objetivo es la adhesión de la Fraternidad a la iglesia conciliar. Es suficiente ver la venganza implacable con la que persigue en Francia y en el mundo a sacerdotes y laicos que valientemente se oponen a tales compromisos. Es suficiente también ver la ausencia de la mínima crítica al Papa Francisco.
Incansablemente: ¡recurramos a la enseñanza de Monseñor Lefebvre!
Él es la referencia obligada… He aquí algunos extractos sacados de sus escritos o sermones:
« El rito de la nueva misa es un rito bastardo » (Lille, 1976)… Sea cual sea “la intención” del celebrante…
« Las autoridades romanas conciliares no pueden mas que oponerse feroz y violentamente a toda reafirmación del Magisterio Tradicional. Los errores del Concilio y sus reformas siguen siendo la norma oficial consagrada por la Profesión de fe del cardenal Ratzinger (…)
« El Papa actual y los obispos ya no transmiten a Nuestro Señor Jesucristo, sino a una religiosidad sentimental, superficial, carismática, en donde ya no pasa la verdadera gracia del Espíritu Santo a su conjunto. Esta nueva religión no es la religión católica; es estéril, incapaz de santificar la sociedad y la familia (…) Una sola cosa es necesaria para la continuación de la Iglesia católica: obispos plenamente católicos sin ningún compromiso con el error (…) Que ellos se preparen a predicar a Jesucristo,  y Jesucristo crucificado “a tiempo y a destiempo”.
Un encierro emblemático.-

El del Padre Nicolás Pinaud. Lo he conocido muy bien por haber sido su colaborador en la Peregrinación de Cristo Rey en Lourdes, del 2000 al 2008… Pues he aquí que por oponerse a la adhesión a Roma conciliar, no tardó en sufrir, como otros de sus cofrades, la ira de los líderes. Todos los medios, incluso los más viles se utilizaron para confundir a este "sospechoso". Incluso crearon una dirección de correo electrónico ficticio a su nombre (nicolas.pinaud @ yahoo.fr) y lo usaron para atrapar a sus cofrades o laicos comprometidos en la rebelión al acuerdo. Fue acusado, sin pruebas, del "crimen" de participación en el sitio « La Sapinière » y  se le encerró en la fortaleza austríaca "Jaidhof" donde podía "celebrar" en abandono su 20 aniversario de sacerdocio.